Torra defiende la vía violenta para la independencia de Cataluña

José González
El Daily Stormer
10 diciembre, 2018

La división del separatismo en Cataluña, ahora dominado por los más radicales, va a hacer imposible ninguna secesión, ni siquiera a largo plazo. El pobre Puigdemont va a morir en el exilio.

El País:

La defensa de la vía eslovena para conseguir la independencia de Cataluña que formuló el pasado sábado en Bruselas el presidente de la Generalitat, Quim Torra, recibió este domingo una lluvia de críticas de diversos líderes por dar a entender que admitía la violencia para lograr la secesión. “Los catalanes hemos perdido el miedo. No nos dan miedo. No hay marcha atrás en el camino a la libertad. Los eslovenos decidieron seguir adelante con todas las consecuencias. Hagamos como ellos y estemos dispuestos a todo para vivir libres”, dijo Torra. Diversos líderes políticos advirtieron al president que cualquier paralelismo entre Eslovenia y Cataluña resultaba temerario y recordaron la guerra de diez días y los 62 muertos previos a aquel proceso secesionista.

Defender la vía eslovena equivale a abogar por una secesión violenta. Intentando calmar a los sectores radicales, Torra ahora se ha ganado el rechazo de sus aliados ‘moderados’.

Aprovechando la pasividad del Gobierno, VOX se ha sacado el rabo una vez más, aún sin representación parlamentaria, dejando en evidencia al PP y Ciudadanos, que siempre ladran pero nunca muerden.

El problema ahora en Cataluña es que los golpistas han perdido el control. Los radicales de los CDR, organizados y financiados por los marxistas esquizofrénicos de la CUP, Òmnium y la ANC, están sembrando el caos, bloqueando calles y atacando salvajemente a quienes defienden la unidad de España. La división en la región es terrible; solo queda repartir armas entre ambos bandos para que estalle una guerra civil.

De todos modos, la vía eslovena en Cataluña es de momento imposible, porque no disponen aún del apoyo internacional necesario. La balcanización de Yugoslavia estuvo teledirigida desde EE UU por intereses judíos —Soros jugó un rol importante—. Si bien es cierto que el sionismo, la masonería y la prensa internacional judía simpatizan con la causa separatista, aún es demasiado pronto para la secesión catalana, porque no dispone de una mayoría contundente, ni del visto bueno de una UE debilitada por el Brexit y el auge de los nacionalismos.

Lo último que quiere ahora la UE es abrir un nuevo frente en Cataluña, así que Torra & Co van a tener que seguir comiéndose los mocos. Esto no significa que debamos quedarnos de brazos cruzados. El tiempo juega a favor del separatismo, porque controla las competencias en educación, y los catalanes que defienden la unidad de España están abandonando Cataluña por el clima de odio y división.

No hay nada más fácil que liquidar un separatismo artificial como el catalán —no es orgánico, porque no existen grandes diferencias raciales o étnicas con el resto de España—; todo lo que tiene que hacer el Gobierno central es recuperar las competencias en educación.

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