EE UU y Rusia rechazan la mamarrachada globalista del ‘cambio climático’

José González
El Daily Stormer
9 diciembre, 2018

La narrativa del ‘cambio climático’ es la última excusa de los intereses globalistas para transferir la riqueza de los países del primer mundo a los agujeros de mierda habitados por marrones, en el marco de una agenda que, para avanzar, necesita primero reducir las grandes diferencias económicas que existen entre el primer y el tercer mundo, porque mientras existan grandes diferencias los países ricos no van a renunciar a sus fronteras.

Esta agenda globalista la capitanean la ONU, la UE y la banca internacional, destacando en este último grupo el FMI y el Banco Mundial.

Todo parecía ir sobre ruedas. Sin embargo, las fuertes protestas de las últimas semanas en Francia, y la oposición de figuras como Trump o Putin, están suponiendo un grave obstáculo para el avance de la globalización.

El País:

La cumbre sobre cambio climático de la ONU, que este año se celebra en la ciudad polaca de Katowice, afronta su semana final, en la que las negociaciones tienen ya un perfil más político y en la que entran en juego los ministros y representantes políticos de los casi 200 países participantes. Y afronta esta semana dividida. EE UU, Rusia, Arabia Saudí y Kuwait se han unido este sábado para impedir que en la cumbre se “acogiera con satisfacción” el último informe del IPCC, el grupo de expertos encargados de monitorizar para la ONU los efectos del cambio climático.

Ese informe, básicamente, lo que señala es que el planeta se está quedando sin tiempo para que el calentamiento esté bajo unos umbrales manejables. El Acuerdo de París establece que los países deben reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero para que a final de siglo el incremento de la temperatura del planeta esté entre el 1,5 y los dos grados centígrados respecto a los niveles preindustriales. Y el último informe del IPCC pedía a los Gobiernos que de forman urgente, durante la próxima década, acometan recortes drásticos de sus emisiones para cumplir con esa meta. 

¿No es curioso que una comisión de “expertos” que trabaja para la ONU haya redactado un informe que beneficia políticamente a esta institución? Debe haber pillado a todos por sorpresa.

La ciencia no es ciencia si no es imparcial. Un “científico” que trabaja para la ONU deja de ser “científico”, para convertirse en un mamporrero de su agenda política. Es bien conocido que los “expertos” críticos con la narrativa oficial son silenciados y despedidos de inmediato.

La ONU tiene todo el derecho del mundo a deshacerse de los científicos que no promueven la narrativa del cambio climático antropogénico, porque les perjudica políticamente. Lo que me sorprende es que no haya más gente denunciando la evidente parcialidad de los informes del IPCC.

Con factura climática se refieren a lo que tenemos que transferir al tercer mundo.

La idea de que podemos detener el ‘cambio climático’ transfiriendo cerca de 200.000 millones de dólares anuales al tercer mundo —según estimaciones de El Banco Mundial— es un disparate.

El ‘cambio climático’ es tan inevitable como los cambios de temperatura que se producen a lo largo del día. No somos nosotros, sino el Sol, quien decide cuándo empiezan y cuándo acaban las eras glaciares. Empobrecer Occidente para estimular la economía de un tercer mundo superpoblado no va a reducir las emisiones de CO2 en lo más mínimo, al contrario.

El objetivo real de la ONU y del resto de organismos globalistas es tercermundizar Occidente, económica y racialmente, para poder eliminar nuestras fronteras, porque en ausencia de grandes diferencias con el tercer mundo nuestras fronteras perderían su razón de ser.

Trump lo ha comprendido. Lo sorprendente es que no haya más líderes políticos denunciando públicamente esta pantomima.

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