Alemania: La CDU elige a Merkel 2.0 para sustituir a Merkel

José González
El Daily Stormer
8 diciembre, 2018

Después de 16 años dirigiendo la Unión Demócrata Cristiana (CDU), 13 de ellos como canciller del país, la figura de Merkel se ha desgastado a un ritmo holocáustico, sobre todo desde que decidió abrir las fronteras alemanas a los negros infinitos que huían de la brutal guerra civil en Siria, a pesar del apoyo de todos los grandes medios, y del patrocinio de la élite globalista a quien sirve.

Los alemanes están sedientos de cambio; este anhelo se ha traducido en el auge de la AfD (Alternativa para Alemania), un partido que ha prometido acabar con la política islamizadora y marxista de la ‘Unión Demócrata Cristiana’.

Para recuperar los millones de votos perdidos, a la CDU no se le ha ocurrido mejor idea que elegir a Annegret Kramp-Karrenbauer, una Merkel 2.0, para solventar la causa principal de su debacle: Merkel.

El País:

Annegret Kramp-Karrenbauer ha sido elegida sucesora de Angela Merkel al frente del centroderecha alemán. En una ajustada votación, un millar de delegados de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) ha optado por la continuidad del legado centrista de Merkel frente al candidato rupturista, Friedrich Merz, que proponía un giro a la derecha. La ajustada votación, en la que la ganadora ha obtenido 517 votos frente a 482 de su rival, ha evidenciado la profunda división de un partido en horas bajas, mermado por el avance de la extrema derecha.

La CDU tiene de ‘centroderecha’ y ‘cristiana’ solo la etiqueta. Que crean poder frenar el auge de la “extrema derecha” con un candidato continuista, en todos los sentidos, es un síntoma más de la debacle final del globalismo. Siguiendo los dictados de Nueva York, no pueden ni quieren cambiar el rumbo. Saben que el nacionalismo es imparable, así que han decidido morir matando.

Tres candidatos se postulaban para suceder Merkel al frente del partido: Kramp-Karrenbauer, la candidata continuista del legado de la canciller; Merz, representante de la ruptura y de la vuelta a los valores conservadores tradicionales del partido; y con menos opciones, Spahn, ministro de Sanidad y defensor también de un giro a la derecha. Estaban llamados a votar 1.001 delegados, representantes del partido en todo el país.

En la CDU convive un intenso deseo de cambio y renovación con la esperanza de que la nueva figura sea capaz de unir a un partido fracturado principalmente por la crisis de la inmigración que comenzó en 2015 y que ha tenido como consecuencia la llegada de un millón y medio de demandantes de asilo a Alemania. Parte del partido acusa a Merkel de haber perdido el control de las fronteras del país.

Así que por un lado en El País nos dicen que la CDU tiene un “intenso deseo de cambio y renovación”, por el otro, deciden sustituir a Merkel con la candidata continuista, y no con Merz, “representante de la ruptura y de la vuelta a los valores conservadores tradicionales del partido”.

Todo muy coherente.

Que haya llorado después de ser elegida evidencia de nuevo por qué debemos prohibir a las mujeres participar en política.

Los políticos son los responsables de la toma de decisiones más importantes; decisiones que afectan de forma decisiva la vida de millones de personas. Que un género con días malos, sin conciencia ni control racional sobre sus decisiones tenga este poder, es una receta segura para el desastre.

Para tomar buenas decisiones hace falta una cabeza muy fría, y solo una minoría de hombres, y ninguna mujer, cumple con este requisito tan importante.

Las mujeres son niños grandes, animales de manada con un instinto de conservación que solo abarca su propio pellejo y el de su descendencia. Son también menos tribales que los hombres, porque proteger la sangre no es un instinto femenino. Por eso existen cuotas femeninas en política en primer lugar, para favorecer la agenda antinacionalista del globalismo kosher.

El continuismo de la CDU es una buena noticia para la AfD. El auge del nacionalismo en toda Europa es ya imparable, intentar frenarlo solo echa leña al fuego. La UE va a fracasar como lo hizo la URSS.

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