La narrativa del ‘cambio climático’ es un ardid globalista para empobrecer Occidente en beneficio del tercer mundo

José González
El Daily Stormer
6 diciembre, 2018

La narrativa de la ONU y del resto de instituciones globalistas es que “necesitamos detener el ‘cambio climático’ (antes llamado ‘calentamiento global’) incrementando los impuestos al CO2 en los países del primer mundo”, a pesar de que los países occidentales, que representan apenas el 15% de la población mundial, son los que menos contaminan.

¿Por qué tenemos los países europeos que pagar por el CO2, y no países superpoblados, que además de contaminar más, transforman todo lo que hay a su alrededor en un gran basurero?

Si se trata de reducir las emisiones de CO2, ¿por qué tenemos que pagar más impuestos por los carburantes, a pesar de que los coches representan solo el 13% de las emisiones de CO2? ¿Por qué no suben los impuestos a las cien corporaciones responsables del 71% de las emisiones de CO2 a nivel global?

¿Por qué tenemos los países occidentales, apenas el 15% de la población mundial, que pagar lo que contaminan los países superpoblados del tercer mundo?

Toda esta narrativa del ‘cambio climático’ antropogénico es una gran farsa para empobrecer los países occidentales, en el marco de una agenda globalista que solo puede avanzar eliminando las diferencias económicas y étnicas entre los diferentes países. Porque mientras existan grandes diferencias, nadie va a querer renunciar a sus fronteras.

Este es el mapa de emisiones de CO2.

Este, sin embargo, es el mapa de contaminación del aire.

¿Por qué los países que más contaminan son también los que menos tienen que contribuir para detener el ‘cambio climático’?

El ‘cambio climático‘ es un fenómeno inevitable que depende en gran medida del Sol, que es el reactor nuclear de fusión que calienta la Tierra, siguiendo unos ciclos elementales de 11 años. También existen otros ciclos más largos de 5200 años, que son los que marcan las eras glaciares e interglaciares.

La idea de que los seres humanos podemos influenciar en el clima global de forma significativa, cuando unas manchas solares pueden provocar una Edad de Hielo, es una patraña concebida para avanzar la globalización.

Pequeña Edad de Hielo:

Durante el periodo 1645–1715, en mitad de la Pequeña Edad de Hielo, la actividad solar reflejada en las manchas solares era sumamente baja, con algunos años en que no había ninguna mancha solar. Este período de baja actividad de la mancha solar es conocido como el Mínimo de Maunder.

¿Qué tendrían que haber hecho nuestros antepasados para frenar la Edad de Hielo? ¿Gravar impuestos a los que no encendían hogueras?

Todo esto es una mamarrachada. El clima siempre va a cambiar, con o sin seres humanos. Venecia no será la primera ni la última ciudad que desaparezca bajo el agua. Lo único que podemos hacer es adaptarnos.

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