Macron cede ante los chalecos amarillos y suspende temporalmente el impuesto contra el ‘calentamiento güebal’

José González
El Daily Stormer
4 diciembre, 2018

Macron, el pervertido elitista, ex banquero de la marca Rothschild y amante de negros elegido por el judío para gobernar Francia, ha cedido finalmente a los ‘chalecos amarillos’, después de afirmar que nunca cedería a las exigencias del pueblo.

Ha anunciado una moratoria de seis meses en la introducción de las nuevas tasas, con las que tenía la intención de combatir el “calentamiento global”. Una narrativa estúpida capitaneada por la ONU y la banca internacional para empobrecer los países ricos en beneficio del tercer mundo.

El País:

La presión en la calle, en la oposición y en las propias filas de la mayoría gubernamental se había vuelto insoportable para el presidente Emmanuel Macron. El Gobierno francés anunció este martes la suspensión durante seis meses de la subida de las tasas al combustible prevista para el 1 de enero. Con esta decisión, Macron da marcha atrás en la medida que desencadenó la revuelta de los llamados chalecos amarillos. El movimiento reclama una mejora del poder adquisitivo y expresa el hartazgo de las clases medias empobrecidas de la Francia provincial.

Haga lo que haga, Macron está acabado. Es un zombi.

Si el Gobierno aún no ha caído ha sido gracias al aparato político-mediático judío, pero la carrera política de Macron puede darse por finiquitada. Su popularidad se encuentra en mínimos, aunque lo cierto es que nunca fue muy popular. Los judíos lo presentaron a última hora para hacer frente a la candidatura de Le Pen, después de que el principal candidato del Establishment sucumbiera a un escándalo de corrupción.

Si bien la mayoría de los ‘chalecos amarillos’ son boomers, en el movimiento participan también muchos jóvenes franceses patriotas conscientes del problema judío en su país.

En la BBC se puede oír claramente —minuto 4:57— cómo un miembro de los ‘chalecos amarillos’ dice “Macron, Pute à Juif!” (“¡Macron, puta del judío!“).

Antes o después Macron va a tener que aprobar la subida de impuestos. No depende de él. Salta a la vista que le están presionando desde la UE y la ONU. Macron solo es un triste títere.

El movimiento de los ‘chalecos amarillos’ en Francia es mucho más que una protesta contra el alza de impuestos a los carburantes. Esto solo fue la gota que colmó el vaso.

Es la subida constante y generalizada de impuestos, en ausencia de beneficios sociales, porque el esfuerzo de la clase trabajadora está siendo drenado para mantener a moros y negros.

Un sistema de salud ruinoso, que atiende a invasores gratis, y a los obreros franceses les hace esperar diez horas en urgencias. Un sistema de pensiones quebrado, que reparte lo que cotiza la clase obrera entre negros y moros infinitos que no han trabajado en su vida.

Es un sistema que explota a los obreros franceses para mantener a un número cada vez mayor de marrones. Es muy injusto que alguien que trabaje viva en peores condiciones que un invasor recién llegado de África. El primero no puede siquiera permitirse formar una familia, mucho menos comprar vivienda. Los segundos pueden permitirse ambas cosas, sin necesidad de tener la nacionalidad o haber cotizado un solo mes.

La inmensa mayoría de los franceses simpatiza con el movimiento de los ‘chalecos amarillos’. También los policías.

Por todo esto y mucho más, es poco probable que la suspensión de seis meses en la subida de tasas logre apaciguar las protestas. Si continúan teniendo lugar como hasta ahora, solo es cuestión de tiempo que las masas elijan en el caos a un nuevo líder para derribar al Gobierno.

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