Crónica de una muerte anunciada: la debacle de la ‘izquierda’ en España solo acaba de empezar

José González
El Daily Stormer
3 diciembre, 2018

El descalabro ayer en Andalucía de los partidos considerados tradicionalmente de ‘izquierdas’ ha marcado el principio del fin de la dictadura progresista que los españoles llevamos sufriendo desde hace cuarenta años.

El principio del fin, porque la irrupción triunfante de VOX en Andalucía indica de forma concluyente que la ventana de Overton en España ha dejado de avanzar definitivamente hacia la izquierda, por primera vez desde los años 60.

La incompetencia de un PSOE dispuesto a okupar la Moncloa a cualquier precio y, sobre todo, el separatismo exacerbado que la izmierda está sembrando en Cataluña y en otras regiones españolas, con la complicidad del Gobierno central, han despertado definitivamente el nacionalismo prohibido, el que que nuestros enemigos creían muerto, después de décadas de adoctrinación antiespañola y subversión marxista.

Pablo Iglesias está muy dolido con los resultados, porque sabe que son también un medidor muy fiable de lo que está por venir en las próximas elecciones generales.

VOX va a entrar en el parlamento, esto es algo que ya nadie pone en duda. Y yo me atrevo a añadir que lo hará de una forma aún más contundente que en Andalucía. Partidos como el PSOE o Podemos no tienen perspectivas de crecer; en el mejor de los casos, perderán un pequeño porcentaje de votos. En este escenario, la ‘izquierda’ no va a poder volver a formar Gobierno.

¿Por qué pierde votos la ‘izquierda’?

La debacle de la ‘izquierda’ en España y en el resto de Europa se debe a su alianza con una élite globalista, más preocupada en destruir nuestras naciones —prerrequisito para la formación de un Gobierno mundial— que en el bienestar de los ciudadanos.

Por eso pongo entre comillas ‘izquierda’, porque si defender los derechos de los obreros te hace de ‘izquierdas’, los partidos progresistas deberían ser considerados de ultraderecha extrema extremísima. Pero para evitar confusiones, utilizaré el término izmierda.

¿”Proteger a los trabajadores y las pensiones” importando mano de obra barata y mangapensiones del tercer mundo?

La idea de que puedes garantizar el bienestar de las clases trabajadoras siguiendo una agenda antinacionalista es absurda, porque para disfrutar de una seguridad, sanidad y educación en condiciones, necesitas primero una nación que sea capaz de defender tus derechos frente a la rapacidad de intereses extranjeros. Y para tener una nación, hace falta en primer lugar una frontera.

El nacionalismo es, al fin y al cabo, dar prioridad a los intereses nacionales sobre los extranjeros. Cualquier otra cosa conduce a la esclavitud. Así que, quien ataca a España como nación, secunda también nuestra explotación. Y esto es justamente lo que ocurre hoy en los países occidentales: estamos siendo explotados salvajemente para mantener a marrones y negros que viven dentro y fuera de nuestros países.

Que un líder izmierdista como Pablo Iglesias se presente como adalid de la clase trabajadora, cuando aspira a destruir la única institución que puede defender nuestros intereses en la arena política internacional, es un disparate y una burla al sentido común. Aún hay muchos desprevenidos votando mugre, pero son cada vez menos, a pesar de los esfuerzos de la prensa de alcantarilla.

La izmierda está perdiendo votos porque tiene la misma escala de prioridades que la élite apátrida y superrica con la que se ha aliado. Esta escala de prioridades volvió a quedar patente después de que Pablo Iglesias, tras conocerse los resultados de las elecciones andaluzas, atacara a VOX por poner en peligro los avances del feminismo o la agenda LGTB.

En un país con la tasa de natalidad en mínimos históricos, la mitad de los jóvenes en paro, más de un millón de emigrados, una presión fiscal asfixiante, sueldos cuencoarrocistas, ancianos buscando entre la basura para comer, etc, etc, es natural que la población se decante por partidos políticos como VOX, que priorizan los intereses nacionales sobre los extranjeros, y no por partidos ‘progresistas’, que priorizan la agenda de una élite superrica que vive en el extranjero sobre los problemas reales de los españoles.

Todo lo que la ‘izquierda’ ofrece son subidas de impuestos, censura, fronteras abiertas, inmigración masiva, y políticas sociales —feminismo y sodomía, entre otros— diseñadas para destruir naciones.

Es decir, la ‘izquierda’ nos ofrece la esclavitud, ¿a cambio de qué?

¿Qué es lo que ganamos abriendo nuestras fronteras a negros infinitos? ¿Ah? Es una pregunta que ningún progre va a saber responderte.

Pedro Sánchez, tocado y hundido: 

Los resultados de las elecciones de Andalucía han destruido también la poca legitimidad que pudiera quedarle al Gobierno okupa de Pedro Sánchez. Que un partido apoyado apenas por un 22% de la población monopolice la Administración es insostenible, y cualquier cosa menos democrático.

Pero para la mugre, la democracia no es un fin. Sino un medio para un fin.

Existe democracia solo si ellos tienen el poder, si lo hace la oposición entonces es una ‘deriva autoritaria’ o incluso una ‘dictadura’, aunque cuente con el apoyo de la inmensa mayoría de la población.

Si no consiguen hacerse con el poder mediante las elecciones, lo intentan de forma violenta, como en el 34. De todos modos, las cosas han cambiado mucho desde entonces. No veo al PSOE capaz de dar un golpe de Estado, por lo menos no de forma violenta. En cuanto a Podemos, no me cabe la menor duda de que estarían dispuestos a aliarse con Satanás y levantarse en armas, con tal de saborear el poder, aunque solo fuera unos días.

Pero aun con el apoyo de la OTAN y del resto de fuerzas globalistas, el Frente Peopular lleva todas las de perder. A pesar de la invasión y la subversión marxista, España sigue siendo mucha España.

¡Santiago y cierra, España!

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