Monika Schaefer vuelve a ser libre, después de pasar diez meses en la cárcel por poner en duda el Holocausto en Youtube

José González
El Daily Stormer
10 noviembre, 2018

Monika Schaefer es una canadiense de padres alemanes que se hizo famosa hace dos años, después de publicar un vídeo en Youtube titulado: “Lo siento mamá, estaba equivocada sobre el holocausto”.

Jewish News:

Una negadora del Holocausto de Canadá ha sido arrestada en Alemania y está bajo investigación por delitos relacionados con la incitación al odio, confirmó a JTA un portavoz del Fiscal del Estado de Baviera en Munich.

La noticia del arresto de Monika Schaefer se hizo pública por primera vez en la agencia de noticias en línea con sede en Canadá Fitzhugh. Schaefer es conocida por haber publicado un video en YouTube en 2016 en el que calificó al Holocausto como la “mentira más persistente de toda la historia”.

Aunque la ley alemana prohibió revelar el nombre de un sospechoso bajo investigación, la portavoz Andrea Mayer confirmó que una mujer que encajaba con su descripción había sido reconocida en la audiencia pública en un juicio en Munich de otra persona acusada de incitación al odio, Sylvia Stolz, ex abogada en Alemania que ya ha sido condenada por negación del Holocausto. Stolz representó al negador del Holocausto Ernst Zundel, quien murió en 2017.

El 3 de enero de 2018, de acuerdo a una carta publicada por su hermano, Monika fue arrestada en Múnich cuando asistía al juicio de Sylvia Stolz, que estaba siendo juzgada por haber impartido una conferencia —Prohibición del discurso – Prohibición de la prueba – Prohibición de la defensa— en Suiza sobre la locura inquisitorial en Alemania, donde los jueces, y no los historiadores, determinan lo ocurrido durante el supuesto Holocausto.

Mientras asistía como espectadora, el juez anunció una breve pausa. Durante este intervalo, tres agentes de policía arrestaron por sorpresa a Monika. Desde entonces, ha estado en una cárcel de alta seguridad en Múnich.

Los judíos odian a Monika, porque tuvo el coraje de decir la verdad. Y la verdad socava el poder judío, que se cimienta en la mentira.

La policía alemana sabía que Monika estaría presente, porque un miembro de su familia se lo había comunicado a la organización judía B’nai B’rith Canadá, que a su vez se lo comunicó a las autoridades alemanas. Lo reconocen ellos mismos en su web.

B’nai B’rith:

B’nai Brith Canadá proporcionó informes de inteligencia detallados a los funcionarios alemanes, lo que llevó a sus eventuales arrestos. Los partidarios de los hermanos han culpado explícitamente a B’nai Brith por sus desafíos legales.

Tanto el Gobierno alemán como el canadiense, dominados salvajemente por intereses judíos, fueron cómplices de esta detención.

El B’nai B’rith es una orden masónica exclusiva para judíos. En Canadá y en muchos otros países, ha jugado un rol muy importante en la introducción de leyes contra el ‘odio’, empleadas por los judíos para perseguir a quienes se oponen a su agenda diabólica.

Este tipo de fotos se tomaron al final de la guerra, y no demuestran ningún plan de exterminio con cámaras de gas. Tan solo demuestran que hubo epidemias de tifus.

Que los judíos persigan y torturen de esta forma a una anciana por publicar un vídeo pidiendo perdón a su madre, demuestra una vez más por qué nuestros ancestros decidieron expulsarles. Ningún otro pueblo ha sido tan despreciado y perseguido como el judío, pero los judíos siguen negándose categóricamente a explicar el porqué sin señalar a los demás.

Si a mí me expulsaran de más de trescientos bares, me plantearía seriamente si hice algo mal. Pero el judío nunca se plantearía tal cosa. La culpa la tienen siempre los demás. No es su comportamiento insolente, insidioso y usurero, sino el antisemitismo, que es un odio irracional, incomprensible, alimentado por teorías de la conspiración, tales como que los judíos detestan a los no-judíos, o que actúan unidos y organizados en todo el globo para imponer sus intereses a costa de los demás.

Cuando una ‘conspiración’ se repite en diferentes lenguas, regiones y épocas, lo más probable es que tenga algo de cierto. Y de hecho es tan cierta, que se confirmó hace setenta años a la vista de todos, con la fundación de Israel.

Pero los judíos van a seguir tachando de antisemitas a quienes señalan que actúan unidos y organizados para promover sus intereses, aun existiendo un Estado judío que solo otorga la ciudadanía a judíos. Del mismo modo que van a seguir empleando todo su poder e influencia para perseguir a quienes señalan que la narrativa de los seis trillones, las cámaras de gas y los campos de exterminio es ciencia ficción, diseñada para poder cosechar privilegios políticos y económicos por los siglos de los siglos, así como para mantener unida a la judería contra los goyim.

Al igual que Monika, su hermano Alfred también está sufriendo en sus carnes la inquisición de los judíos de mierda. Ha sido condenado a más de tres años de cárcel por publicar artículos y vídeos contra la dictadura judía en Alemania.

Que el sistema judicial alemán gaste tantos recursos persiguiendo a ciudadanos educados, nobles e inteligentes como los hermanos Shaefer, mientras el país está siendo invadido por millones de salvajes, pone de relieve los intereses de qué pueblo dominan el régimen político germano.

Mi posición sobre el holocausto es que nunca ocurrió. Pero debió haber ocurrido.

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