Gitanos de mierda la lían en un hospital de Granada tras perder a un cachorro

José González
El Daily Stormer
7 noviembre, 2018

Los gitanos de mierda se han liado a hostias en un hospital, porque los médicos no pudieron salvar a uno de sus cachorros.

El Confidencial:

Decenas de policías se han personado este martes por la mañana en el hospital maternal de Granada con el fin de desalojar a una familia gitana, que acababa de apalear a dos pediatras y a la enfermera que habían tratado sin éxito de salvar la vida de un bebé del clan que había nacido prematuro y con diferentes problemas. Los profesionales sanitarios no lograron su objetivo y el niño murió, lo que provocó la ira de los familiares que estaban presentes.

Un grupo de ellos se abalanzó sobre los médicos y la enfermera y comenzó a agredirlos nada más conocer la noticia del fallecimiento. Gritos, insultos y golpes volaban sobre el equipo médico que había atendido al bebé. En concreto, el padre del niño propinó un portazo en la cara a la enfermera que le provocó diferentes heridas al tiempo que lanzaba improperios. Luego asestó varios puñetazos y bofetadas sobre el rostro de los pediatras, que tuvieron que ser atendidos por los servicios de urgencias.

El comentario más valorado en la noticia ha sido censurado, pero he podido copiarlo a tiempo. Es demoledor.

ALDEIRE67
#30
2018-11-06 20:25:40
Soy profesional sanitario de un hospital de tercer nivel de Barcelona y he visto cosas increíbles en lo que a salvajadas, agresiones, permisividad y pasotismo por parte de las autoridades tras el comportamiento de estos especímenes escasamente evolucionados se refiere.

Todas la negociaciones que se entablan con ellos siempre acaban igual: pueden hacer lo que quieran con la condición de que no monten el pollo. Cualquier persona que suba a una planta de hospitalización sabe que esta horda ha pasado por ahí tras el vertedero de suciedad que dejan a su paso: papeleras a tope, bancos desmontados, asientos manchados, suelos sucios, sacos de dormir…

Se les debe atender primero. No piden, exigen. ¿Un acompañante por paciente? Ellos 3, y si dices algo respecto a lo de cumplir la norma de “todo el mundo es igual” te abofetean, como le ocurrió a mi compañera del servicio de urgencias.

Un vigilante de seguridad les pidió que retirasen los coches de la entrada (tras su llegada en tropel por un accidente de un miembro de su especie), puesto que las ambulancias no podían acceder. Resultado: agresión brutal de toda la manada, 38 puntos en la cara y cabeza del vigilante de seguridad, cerca de un mes en la UCI por complicaciones derivadas de una hemorragia subaracnoidea que le ha provocado lesiones permanentes y abocado a la incapacidad laboral total.

¿El hospital? Se encargó de dialogar con la mujer del vigilante para intentar convencerla de que ésta no interpusiera denuncia.

¿La horda? De rositas, por supuesto. Ni una palabra en las noticias. Todo grabado en las cámaras de videovigilancia, pero ni caso. No conviene crear alarma social contra estos individuos que viven del tráfico de drogas, robar, asesinar, ajustar cuentas y que, para nuestra desgracia, son figuras andantes a cargo de nuestros impuestos. ¿Todos? No, todos no. Algunos venden género de dudosa calidad en los mercadillos, el resto ni trabaja, ni acude al colegio y mucho menos estudia o se forma para un futuro.

Los machos se dedican el resto de sus vidas a maltratar a sus hembras, crecer, engordar, algunos drogarse y cantar flamenco, reproducirse y morir.

Las hembras se dedican a refinarse durante la adolescencia, luego se emparejan, dan fe de su virginidad intacta (otras se escapan prematuramente con el macho que las corteja) y por último se dedican a parir más especímenes a cargo del herario público mientras que engordan de manera voluntaria hasta no caber en una cama de hospital.

Pero, por favor, toda la ayuda es poca para mantener a esta especie. “Riesgo de Exclusión Social” se llama el programa que se encarga de ellos. El Zoo estaría mejor.

Los gitanos son, objetivamente, una forma de vida inferior. Si no fuera por los europeos, seguirían viviendo literalmente en la prehistoria.

El problema gitano en España es un secreto a voces.

Todos los que han entrado en contacto con ellos, incluso los progres, saben que son un problema.

Los gitanos son la minoría más protegida en España, después de los judíos. Nadie se atreve a tocarles un pelo, porque cuentan con el apoyo incondicional de todas nuestras instituciones. Si un Gobierno español se atreviera siquiera a forzar a los gitanos a cumplir la ley, la ONU clamaría al cielo, y seríamos atacados salvajemente por la prensa judía internacional, como le ocurrió a Bangladesh, después de aplicar mano dura a la basura musulmana rohingya.

¿Qué es lo que aportan los gitanos a España? No se me ocurre nada positivo. Nada.

En primer lugar, los gitanos detestan a los ‘payos’, que es como ellos denominan a los no-gitanos. No hay más que ver los comentarios que publicaron en las redes sociales contra los españoles, después de que la parodia de Rober Bodegas sobre los gitanos se hiciera viral.

Son también unos parásitos, con todas las letras. No producen nada, viven de nosotros. La mayoría apenas sabe leer. No respetan nuestras leyes, trafican con drogas, roban todo lo que pueden robar, y nos matan y golpean si no les damos lo que ellos no pueden obtener por sí mismos.

Todos sabemos que los gitanos son un problema, a pesar del silencio de la prensa de alcantarilla, que oculta sistemáticamente las palizas, robos y asesinatos que cometen todas las semanas. Porque no hace falta abrir el periódico para darse cuenta de que son basura de la peor calaña, basta con interactuar con ellos una sola vez.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, uno se pregunta por qué no los hemos gaseado aún. El argumento es que los gitanos son humanos, y que como son humanos, tienen ‘derechos’. Y para respetar esos derechos, tenemos la obligación de dejarnos maltratar, matar y parasitar por ellos de forma indefinida.

La gente se pregunta, con razón, por qué los gitanos gozan de tanta impunidad.

Dejadme explicarlo brevemente.

El sistema en que vivimos protege a los gitanos, porque si los españoles identificamos a los gitanos como grupo, y logramos tomar medidas contra ellos para proteger nuestros intereses, nada nos impediría hacer lo mismo con los moros, o incluso con los judíos. Y los judíos son los primeros interesados en una España impotente, divivida y consumida en conflictos étnicos internos, presa fácil de la rapacidad de estas hienas internacionales.

Así que el gitano seguirá siendo intocable, por lo menos mientras intereses judíos dominen nuestras instituciones.

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