Hoy Brasil Tendrá un Gobierno Militar. Qué País Tendrá el Próximo?

Luis Castillo
Daily Stormer
Octubre 28, 2018

Las revoluciones siempre han comenzado en las colonias.

Cuando la Revolución Americana terminó, los recientemente formados Estados Unidos eran un país de tercer mundo. Era un exportador de materias primas, sin base industrial ni infraestructura que pudiera compararse con la de Europa, que era en ese entonces el centro del mundo.

Era una frontera caótica, donde la gente estaba desesperada por sobrevivir, y dispuesta a luchar.

En ese tiempo, nadie podría haber predecido que el nuevo orden político que se levantó ahí pronto colonizaría a los poderes que habían abierto esa frontera.

Una revolución así no podría haber tomado lugar dentro de Europa misma. Europa tenía una aristrocracia con un control sólido de sus viejas instituciones, y ellos no se habrían permitido ser desplazados por alguna cosa nueva.

Las cosas nuevas solo pueden nacer en tierra de nadie.

Brasil es tierra de nadie.

Brasil es uno de los países más violentos del mundo. Una de cada cuatro personas viven bajo la línea de la pobreza, con menos de $5.50 dólares por día. El gobierno gasta cerca de un quinto de su PBI en ayuda social, pero eso no da como resultado ningún cambio significativo debido a la corrupción e ineficiencia.

La gente no tiene nada que perder, y por eso está dispuesta a probar algo diferente.

Reuters:

El hombre que seguramente sea el siguiente Ministro de Defensa brasilero recibió a dos reporteros que esperaban detrás de su puerta, y luego los echó amablemente.

El patricio de cabello gris era Augusto Heleno Ribeiro Pereira, de 70 años, un general de cuatro estrellas retirado del ejército. El mundo podría pronto estar oyendo mucho más acerca de él y otros ex-militares de alto rango que se preparan para ayudar a dirigir la cuarta democracía más grande del mundo. Su ascenso tiene a muchos por aquí preocupados acerca de un regreso a los días donde las fuerzas armadas dirigían Brasil

General Heleno.

Heleno es el decano de un pequeño grupo de ex-generales detrás del alza del candidato presidencial Jair Bolsonaro, quien se predice que ganará facilmente en las elecciones de este domingo contra su oponente de izquierda Fernando Haddad. Un combativo ex-capitán del ejército, Bolsonaro ha prometido luchar contra el crimen, terminar con la corrupción y destrozar lo que se interponga en su camino.

Un análisis de expertos sugiere que las purgas de criminales y oficiales corruptos se verá algo así:

La mayor parte del círculo interno de Bolsonaro ha estado íntimamente relacionado con la cúpula militar actual brasilera. Por ejemplo, Antonio Hamilton Mourao, un ex-general de cuatro estrellas que está sirviendo a Bolsonaro como candidato a vicepresidente en su fórmula, se ha retirado recientemente del servicio activo el pasado febrero.

General Mourão.

Miembros de alto rango en servicio se han mantenido alejados de la política desde la dictadura de 21 años que terminó en 1985. Pero niveles impactantes de crímen callejero y un gobierno débil han impulsado a antiguos líderes militares a involucrarse en el proceso electoral. Mientras que algunos brasileros ven esto como una invasión militar a un espacio sagrado civil, a otros les agrada el cambio.

“Hay conciencia entre el público de que los militares pueden poner esta casa en orden”, dijo Heleno a principio de este año. “Estamos al tanto de que un golpe de estado no es el camino a seguir. El camino será la próxima elección.”

Sí, no me gustan los gobiernos militares que necesitan golpes de estado.

Me gustan los gobiernos militares que pueden llegar al poder con votos.

Sabés de qué hablo.

Bolsonaro ha servido por casi tres décadas en congreso con poca distinción. Ha elogiado frecuentemente al régimen militar que tomó el poder en 1964 como parte de un golpe de estado que derrocó a un gobierno de izquierda.

Pero eventos explosivos en Brasil durante los últimos cinco años han pavimentado el camino para su alza.

En el 2013, millones tomaron las calles en una serie de protestas espontáneas por los altos impuestos, malos servicios, y la corrupción de la clase política empeorando todo.

Unas elecciones presidenciales tumultosas en el siguiente año dividieron al país. La presidente de izquierda Dilma Rousseff derrotó, por poco, a un oponente conservador. En dos años fue destituída de su cargo por falsificar cuentas públicas. Ella y sus seguidores lo llamaron un golpe de estado. Una investigación masiva conocida como Operación Lava Autos, mientras tanto, envolvió a muchos líderes empresarios y políticos. Una recesión dolorosa arrasó la economía.

En el medio del caos, Bolsonaro, sin manchas de corrupción, vio una oportunidad para posicionarse a él mismo como un candidato limpio que podría gobernar Brasil con disciplina rígida, según miembros del Grupo Brasilia.

Bolsonaro, primeramente, contactó al general retirado del ejército Oswaldo Ferreira, el ex comandante del cuerpo de ingenieros del ejército brasilero. Los dos hombres entrenaron juntos hace décadas en la Academia Militar Agujas Negras, la versión brasilera de West Point.

Ferreira, a su vez, reclutó a su mentor militar Heleno, quien en 2004 ayudó a aplastar a bandas criminales en Haiti como el primer comandante de una operación de paz de las Naciones Unidas. Su red se expandió desde ahí.

Bolsonaro ha abogado por darle más libertad a la policía para disparar a sospechosos de crímenes y quiere que los militares ayuden a exterminar a las bandas de drogas que controlan los tugurios de las ciudades brasileras más grandes.

Los políticos sucios también están en la mira. Chagas dijo que Bolsonaro, si llega a la presidencia, va a profundizar las investigaciones de corrupción que descrubrieron un esquema de sobornos en las obras públicas de la nación.

Los malhechores “pagarán por el daño que le causaron a esta nación”, dijo.

Bien.

Háganlos pagar.

Si queremos Justicia en este mundo, tenemos que hacerla con nuestras propias manos.

Requeriría de un acto de Dios que Bolsonaro no gane este domingo.

Esta no es una situación como la de Trump, de un hombre arrastrando detrás suyo a un partido político reacio.

Bolsonaro se ha rodeado a sí mismo con generales – y Brasil está en guerra.

Cuando Bolsonaro gane, ni siquiera él será capaz de detener esta agenda.

No hay frenos en este tren.

A los brasileros no les importa si Bolsonaro dijo cosas políticamente incorrectas acerca de las mujeres, los negros, y los sodomitas.

Hasta a esas mismas personas no les interesa. Las elecciones manejadas por falsa indignación y por políticas de identidad de las minorías son un lujo de primer mundo para burgueses urbanitas consentidos que no tienen problemas reales de los que preocuparse.

Los brasileros tienen problemas reales de los que preocuparse. Estos problemas no están solucionándose, y ellos ya no tienen fé en la habilidad para resolverlos de los líderes actuales.

Cuando las mujeres, los negros, y los sodomitas se preocupen por sufrir violencia física o por entrar a la pobreza, van a buscar inmediatamente a un hombre blanco autoritario para que arregle esos problemas por ellos.

(Aspirantes a autócratas, tomen nota.)

Para Brasil, el regreso a un gobierno militar va a representar la solución a la violencia, a la pobreza, y a la corrupción. Este siempre ha sido el único camino para gobernar estos territorios, dadas sus condiciones materiales y la gente que los habita. Finalmente, han decidido tomarlo.

Bien por ellos.

Argentina probablemente les siga los pasos cuando tenga sus elecciones en un año.

Aunque para el primer mundo, esto significará algo muy diferente.

Hemos estado envidiosos, por algún tiempo, de los métodos muy efectivos de los gobiernos filipinos y chinos para tratar con el tráfico de drogas, el crímen violento, y poblaciones extranjeras que se especializan en esas cosas.

Estamos cansados de ver a nuestras comunidades degenerarse por estas mismas influencias, y nos gustarían unas soluciones así de efectivas para nuestra propia gente. Aún así, es mayormente solo gente jóven en internet la que está dispuesta a discutir cómo estas soluciones asiáticas, o la solución fascista, podría aplicarse a nuestro propio lugar y tiempo.

En algunos días, no tendremos que mirar tan lejos cruzando el mar, ni tan atrás en nuestra historia, para ver ejemplos de soluciones firmes para nuestra presente decadencia social.

Brasil, a pesar de su población negra fuera de control, es una colonia europea. Mientras que las colonias inglesas han alcanzado paridad con Inglaterra, los territorios españoles y portugueses siguen siendo, hasta estos días, colonias. Por eso siguen siendo laboratorios viables para expresar nuestros caprichos políticos y necesidades sin las trabas que ponen las instituciones fuertes.

Tal y como la idea anti-monárquica de la república consitucional americana post-revolución salió de la Revolución Francesa (que falló en establecer un gobierno representativo), las bases ideológicas para este gobierno militar que se viene es una manifestación del alza del nacionalismo por todo occidente.

Como fue el caso en aquel entonces, la expresión completa de esta nueva (o resurgente) ideología ha sido dificultada por las profundas raíces institucionales de la democracia americana y europea. El Estado Profundo Americano y la Unión Europea han puesto límites a lo que Trump y Salvini pueden lograr, por ahora.

Jair Messias Bolsonaro no será sujeto a ninguna limitación del estilo.

Cuando tome el poder, podrá hacer lo que quiere hacer.

Él y sus generales van a hacer, muy probablemente, lo que dicen que van a hacer.

La gente de europa y Estados Unidos va a estar mirando y aprendiendo cómo el nacionalismo sin remordimientos se mueve un paso más cerca al corazón de Occidente.

¿Estás listo para el futuro?

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