Juana la Loca prescinde de su abogado, siguiendo los consejos de las locas del coño

José González
El Daily Stormer
27 octubre, 2018

Juana la Loca lleva años intentando viogenizar a su exmarido para hacerse con la custodia de los hijos, siguiendo las recomendaciones del Centro de la Mujer de Maracena, una institución feminista financiada por papá Estado, especializada en ayudar a locas del coño a explotar la indefensión jurídica del hombre español.

El problema con que se ha topado el aquelarre femimarxista, es que el padre vive en un país en el que el hombre aún disfruta de la presunción de inocencia.

Imagináos por un momento que Francesco Arcuri, el padre, viviera en España. Resulta espeluznante lo fácil que habría sido conseguir la custodia exclusiva de los hijos, robarle todo lo que es suyo, mandarlo al calabozo todas las semanas, destruir su vida y empujarlo al suicidio a golpe de denuncia falsa.

El País:

Juana Rivas, por segunda vez, decide prescindir de su abogado. En un comunicado emitido a última hora de la noche del viernes, Rivas ha hecho pública su decisión de no seguir contando con José Estanislao López, su letrado en los últimos 14 meses, “a pesar de todo el buen trabajo que ha realizado hasta ahora y todo el cariño que le tengo” porque “empieza a ir por libre y en contra de mi voluntad”.

López, quien se ha mostrado partidario de defender a Rivas “siempre dentro de la ley porque fuera de ella está el abismo para Juana”, había manifestado ciertas diferencias de criterio respecto de la actuación de Juana esta semana en Cagliari (Cerdeña, Italia), cuando ella no entregó a sus dos hijos a Francesco Arcuri, su padre, por considerar que el menor había sido víctima de malos tratos.

Siguiendo la recomendación de las locas del coño, Juana secuestró hace un año a sus hijos durante un mes; contó para ello con el apoyo de toda la prensa y colectivos feaministas. El propio Mariano Rajoy, entonces presidente del Gobierno, hizo pública su simpatía por esta perturbada.

A pesar de la presión mediática, la condenaron a “dos años y medio por la sustracción de cada uno de sus dos hijos, seis años de inhabilitación para ejercer la patria potestad sobre ellos, una indemnización de 30.000 euros por el daño moral y material hacia el italiano Francesco Arcuri, su expareja, y el pago de todas las costas del juicio”.

La sentencia aún no es firme, por eso aún no ha pisado cárcel.

El desencuentro entre López y lo que él ha llamado “el entorno” de Rivas –en referencia al Centro de la Mujer de Maracena y a su directora, Francisca Granados­– es lo que ha llevado a la madre de los dos niños a prescindir de López. Tras una semana de fuertes diferencias entre las dos partes, en la noche del jueves, el abogado pidió a Rivas que siguiera sus consejos y mantuviera ese entorno al margen de la defensa o él tendría que dejar la defensa.

Con la sentencia colgando aún sobre su cabeza, tuvo la magnífica idea de volver a hacer caso a Francisca Granados, la charo que dirige el Centro de la Mujer de Maracena, que ni siquiera es abogada, y secuestrar nuevamente a sus hijos, esta vez en Italia, enfrentándose a penas mucho más graves. Al final, la intervención del cónsul español evitó males mayores.

Pero no todos tienen la suerte de Francesco.

Que esta loca nos sirva para recordar las 150.000 denuncias por VioGen que hay en España al año, a pesar de ser uno de los países europeos con menos ‘violencia de género’. Una cifra que no para de crecer, como consecuencia de una industria de género cebada con dinero público, y una legislación que fomenta la denuncia falsa de todas las formas posibles, otorgando incentivos económicos y garantizando la impunidad de las acusadoras.

A pesar de más de diez años de ley VioGen, en España el número de mujeres asesinadas por sus parejas sigue sin bajar. Lo sorprendente es que no haya crecido, teniendo en cuenta las decenas de miles de Juana Rivas que hay sembrando el caos y la destrucción.

En todo caso, podemos estar seguros de que no va a bajar. Porque la industria VioGen no ha sido concebida para proteger a la mujer. Sino para hacer picadillo familias al por mayor, en el marco de una agenda antinacionalista, que busca debilitar las naciones atacando su pilar más elemental.

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