Judío Dice Que en el 2050 Habrá “Ciudades de Género”

Octavio Rivera
Daily Stormer
14 de Septiembre, 2018

(((Uwe Brandes)))

Las ciudades también tienen identidad sexual.

Clarín:

Uwe Brandes, profesor de Planificación en la Universidad de Georgetown y autor de varios libros, augura urbes diversas, complejas y desbordadas.

(((Uwe Brandes)))

(((urbes diversas)))

(((urbes complejas)))

(((urbes desbordadas)))

“Vivimos en una sociedad compleja, desigual y cambiante”, define de entrada. La ciudad modelo 2050 deberá incorporar esa diversidad. “Cuando hablamos de las urbes del futuro tenemos que hablar de ciudades de género, con familias y visiones del mundo mucho más distintas a las que tenía nuestros padres. Necesariamente deberán contemplar nuevos modelos de trabajo, riesgos distintos y procesos migratorios complicados”, explica.

Ciudades de género, señores.

Sí, no hace falta que diga “señores y señoras” porque “señores” usa la letra “e”.

Ese es el futuro pronosticado por este judío. Como habrán notado, todo tiene que ser de género. Empezamos por los baños, y el siguiente paso son las ciudades. Hay que pensar en grande, no vale la pena hacer edificios de género primero, hay que ir a por toda la ciudad, de una, sin peros. Esta es la mentalidad de un ganador.

Por supuesto, lo que tus padres pensaban ya no importa porque (((grandes pensadores))) han cambiado tanto el panorama en estas últimas décadas, que no sabemos si estamos en una comedia dramática o en una alucinación colectiva. Cada vez se empuja más la línea, porque no alcanzaba con cruzarla, y nos acostumbramos a mayores niveles de degeneración.

Estamos en la puerta de un mundo totalmente diferente. Ese mundo deberá ser vivido en ciudades, que salvo pocas excepciones en el mundo, llevan siglos de construidas. Cómo generar identidad es uno de los desafíos del urbanismo actual. “Mucha gente le teme a la globalización, porque piensa en que se va a perder el espíritu de las ciudades. Sin embargo, la autenticidad va cambiando”, dice Brandes. Y cita como ejemplo, el edificio donde dio su conferencia en Buenos Aires: la Usina del Arte.

No hace falta generar identidad, lo que hace falta es dejar de destruir la identidad existente. Dejar de confundir a la gente sobre su historia, dejar de lavarles el cerebro con ideologías destructivas, y ya que estamos, dejar de meterse donde no los llaman.

En serio, ¿quién los invitó, judíos? Váyanse.

Podría ponerme a analizar el jewspeak de este engendro pero prefiero dejarles esa tarea a ustedes, queridos lectores. Les doy el punto de partida para que se diviertan:

Dice que muchos le temen a la globalización porque piensan que se perdería el espíritu de las ciudades, pero en lugar de refutarlo, lo afirma, diciendo “la autenticidad va cambiando“. Lo que dice puede parecer tener sentido sin un análisis más detenido, porque es su fuerte. Es lo que hacen los judíos, verborragia mágica.

Mucha gente blanca le teme a la globalización, porque piensa en que se va a perder a la población nativa si llenan la ciudad de negros. Sin embargo, la población nativa va cambiando cuando entran más negros que blancos, y los negros no temen eso.

“Es un edificio que pertenece a la historia industrial de la ciudad, pero totalmente adaptado a los nuevos usos de la sociedad. Seguramente no fue fácil, ni barata la intervención y, quizás hasta haya sido resistida por algunos sectores. Pero sería imposible decir que no funciona o que la ciudad no la ‘naturalizó’” Las ciudades siempre han sido diversas. “Desde Venecia, básicamente, una ciudad es un lugar donde la gente se reúne para comerciar. Pero hoy asistimos a un escenario más complejo con procesos más bruscos. Las migraciones, por ejemplo. Todos los días vemos en la tele gente que huye de África, Asia, Venezuela. Son temas que no sólo conciernen a los gobiernos, nos involucran a todos”.

Claro. Históricamente, hubo muchísimos negros en las ciudades chinas y japonesas, los aztecas eran vecinos de los rusos, y el Imperio Transexual Transatlante tenía la ciudad más diversa de todas: Transatlántida, donde todos los géneros existentes, es decir, infinitos géneros, cohabitaban pacíficamente hasta que el hombre blanco los invadió y asesinó cruelmente al hundir la isla donde se encontraban.

El urbanismo tiene que integrar. “Lo primero que hay que hacer es saber escuchar, entender e interactuar con la gente de la ciudad y con los nuevos. Tenemos que pensar en las ciudades de una nueva manera. Asegurarnos de que todos se sientan bienvenidos, de que todos las pasen bien. Encontrar formas para que la gente viva en paz y pensar en la seguridad también como un tema de urbanismo. Este es un desafío importantísimo en los Estados Unidos. En nuestras ciudades convive gente de diferentes razas y orígenes, muchas veces aisladas y enfrentadas. Tenemos que asegurarnos de que vivan en paz”.

¡PERO LAS RAZAS NO EXISTEN!

Alguien debería decirle a ese racista que las razas no existen.

En tu casa, ¿tratas de acomodar a “los nuevos”?

¿Tratas de que todos se sientan bienvenidos y la pasen bien, cualquiera que quiera entrar, sin invitación?

Pero los países no son casas.

Sí que lo son. Un país es la casa de su gente.

La gente hace países, no hay nada mágico en la tierra que otorgue cultura, aptitud, historia, ni nada, a quien ponga un pie sobre ella.

Las ciudades más “diversas” son las más inseguras, principalmente porque meter negros o marrones en cualquier lado vuelve ese lugar automáticamente más inseguro. Las Criaturas del Barro son violentas por naturaleza.

¿La solución judía para el “problema” de la inseguridad?

Absoluto control. Cero privacidad. Nada de anonimato. 1984 se queda corto.

Brandes asegura que el gran desafío del city builder es escuchar y entender las historias y las culturas de esa gente nueva que viene a integrarse a la ciudad. “Todos quieren que sus hijos tengan una vida mejor, ese es un deseo universal. Las personas que migran van a ciudades en las que piensan que van a progresar. Entonces, debemos partir de generar condiciones más igualitarias de acceso al trabajo, a la educación, a la movilidad, a los servicios de la ciudad”.

Hay que pensar en el invasor en lugar del ciudadano.

“Estamos acostumbrados a las ciudades amuralladas, a las fronteras vigiladas. Sin embargo, hoy las ciudades están sometidas a nuevos riesgos, para los que ningún muro será freno suficiente”. Brandes advierte que para saber interpretar los nuevos miedos urbanos hay que mirar más allá de lo obvio. “Cuando hablamos de riesgos, la gente tiende a pensar en seguida en el medio ambiente. Por supuesto que las energías no renovables y la escasez de agua son temas vitales, pero hay mucho más para temer”.

¿Mirar más allá de lo obvio? Miremos lo obvio, primero.

En Israel funciona muy bien el muro.

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