Emperador Trump vuelve a cargar contra la censura judía en Internet

José González
El Daily Stormer
30 agosto, 2018

Trump ha decidido por fin iniciar una cruzada contra las megacorporaciones judías de Silicon Valley.

Lleva ya un tiempo criticando con frecuencia la censura en las redes sociales. Hace un mes atacó a Twitter por suprimir las voces conservadoras.

Ahora ha mencionado a la bestia por manipular los resultados de búsqueda.

Los resultados de búsqueda en Google de ‘Trump News’ (‘Noticias sobre Trump’) muestran solo puntos de vista y reportes de los medios falsos. En otras palabras, lo tienen amañado, para mí y para otros, de modo que casi todas las historias y noticias son malas”. La CNN falsa tienen un lugar prominente en los resultados, los medios republicanos/conservadores y justos se dejan fuera. ¿Ilegal?

El 96 % de los resultados provienen de medios nacionales de izquierda. Muy peligroso. Google y otros están suprimiendo las voces de los conservadores y están ocultando la información y las noticias que son buenas, ha afirmado el presidente. Controlan lo que podemos y no podemos ver. ¡Es una situación muy seria que será abordada!

No importa tu ideología. A nadie le interesa que unas empresas privadas puedan decidir quién puede o no tener voz en internet. Porque seamos realistas, el grueso de la población participa en la web a través de Facebook.

Negocios y políticos interactúan con clientes y votantes a través de las redes sociales. Especialmente en estos casos, la censura puede traer consigo consecuencias nefastas. Permitir que unas megacorporaciones puedan decidir la viabilidad de un negocio o una candidatura política es muy peligroso. Es de facto una privatización del proceso democrático.

Cuando buscas “white couple” (pareja blanca) en Google, este es el resultado.

Google (incluye Youtube) y Facebook controlan hoy el 75% del tráfico en internet. Su negocio consiste en recolectar y vender los datos de sus usuarios a empresas y agencias de inteligencia. Ambas fueron fundadas y están controladas por judíos. El dueño de Twitter no es narizudo, pero colabora igualmente con organizacones judías como la ADL o la LICRA para censurar lo que ellos llaman “discurso de odio”, que es como los judíos definen las opiniones incompatibles con sus intereses políticos.

Comenzaron primero censurando el contenido nacionalsocialista o abiertamente contrasemita. Nadie se quejó, ¿a quién le importan los nazis? Pero cuando los nazis desaparecieron de las redes sociales, los medios conservadores fueron señalados como los nuevos nazis. Estos comprobaron pronto que condenar a Hitler o evadir la cuestión judía no era suficiente para esquivar el gulag. Bastaba con defender el derecho a portar armas, o señalar que no hay niñas con pene, para ser calificado de neonazi supremacista blanco.

Los judíos concentraron entonces sus ataques en los medios alternativos, culminando con la expulsión de Alex Jones de Youtube, Facebook, iTunes, Spotify y Vimeo, en lo que a todas luces fue una acción coordinada. Esto en un país con una Constitución que garantiza la libertad de expresión.

Si todo hubiera quedado aquí, probablemente se habrían salido con la suya. Pero los judíos no saben nunca cuándo parar. No pueden parar. Así lo demuestra el hecho de que hayan sido expulsados en más de cien ocasiones a lo largo y ancho del planeta.

La gota que colmó el vaso, es la censura de votantes y congresistas republicanos en las redes sociales. Con todas las grandes corporaciones de internet favoreciendo la izquierda por todos los medios posibles, Trump y el partido republicano comprendieron rápido que en estas condiciones no podían ganar las próximas elecciones. Tenían que actuar.

Las redes sociales más prominentes -Facebook, Twitter, Youtube- son el foro público moderno, como dictaminó el Supremo de EEUU hace unos meses, en una sentencia que concluyó que Trump no podía bloquear a usuarios en Twitter por razones políticas, por infringir la Primera Enmienda. En base a esta sentencia, Trump tiene vía libre para blindar la libertad de expresión en internet.

Las redes sociales no deberían poder censurar a sus usuarios por motivos políticos, del mismo modo que una compañía de teléfono no puede cortarte el cable por decir cosas nazis.

A estas alturas ha quedado claro que las advertencias de Trump van muy en serio. Ya solo queda esperar.

Probablemente espere hasta noviembre, después de que los candidatos republicanos al Congreso arrasen en las elecciones. Entonces tendrá barra libre para iniciar un pogromo en Sinagoga Valley, obligando por fin a las ratas judías a respetar nuestra libertad de expresión.

Comments