Dos Caminos Divergentes, Dos Resultados Opuestos

Emilio Mola
El Daily Stormer
7 agosto, 2018

Mi trabajo me llevó a visitar dos repúblicas ex-soviéticas.  Ambas vecinas entre sí y con cultura e historia muy parecidas, para un extranjero virtualmente indistinguibles.  Sin embargo, después de la desintegración de la Unión Soviética, ambas han tomado cursos diferentes.  Veamos lo que las une y separa.

Hablo de Bielorrusia y Ucrania.  Las dos naciones eran parte de la Rusia original, la tal llamada Rus de Kiev que floreció durante la edad media hasta ser subyugada por los tártaros en el siglo XIII.  La capital de esa Rusia era Kiev, en lo que hoy es Ucrania.  La debilitación y fragmentación de la era tártara, permitió que de los siglos XIII al XV, los lituanos paganos, conquistaran la mitad del entonces territorio ruso, ocupando lo que sería hoy Bielorrusia y Ucrania.

A fines del siglo XIV, Lituania se convirtió al catolicismo y se unió dinásticamente a Polonia y ambas implementaron una política gradual de catolización y polonización.  Así comenzó la diferenciación étnica entre los eslavos orientales y la creación de las naciones bielorrusa y ucraniana.  La divergencia entre estas últimas se debió a que después de la unión dinástica, a Lituania le fue asignado el territorio equivalente a Bielorrusia y a Polonia el equivalente a Ucrania.

Rus de Kiev, siglos IX a XIII

Rusia, que siguió su desarrollo bajo el liderazgo del principado de Moscú, se liberó del yugo tártaro a mediados del siglo XV y a finales del mismo comenzó una política de reunificación de los territorios perdidos.  El proceso fue mayoritariamente terminado a fines del siglo XVIII, pero no lo fue en su totalidad hasta después de la segunda guerra mundial.

Los tres idiomas son inteligibles entre sí y el ruso es usado cotidianamente por la mayoría de la población en los dos países sujetos.  Las tres naciones son mayoritariamente ortodoxas. La excepción es el quinto de Ucrania occidental, la parte que más tiempo estuvo fuera de Rusia, donde el ruso no se usa tanto y un tercio de la población es católica uniata de rito ucraniano, o sea casi igual al ortodoxo.

Bielorrusia

Bielorrusia es la menor de ambas naciones, con 9 millones de habitantes.  También es la más pobre en recursos, sin embrago la más rica en PIB per cápita y la más estable socialmente.  Bielorrusia ha sostenido niveles de crecimiento económico anual de alrededor de 10% por la mayor parte del tiempo entre el 2000 y el 2010, superando al resto de Europa.

El desempleo oscila entre el 1% y el 6% según la fuente.  La criminalidad, drogadicción, mendicidad y prostitución callejera casi no existen.  La emigración es pequeña y para el 2015 el declive demográfico post soviético fue estabilizado, en parte debido a los incentivos gubernamentales a las familias con hijos.  La inmigración es virtualmente inexistente, y lo mejor de Bielorrusia es que el 99+% de los rostros en la calle son europeos.

Anuncios homogéneos como estos sugieren predisposición al uso de insecticidas.

Caminando por las calles, vi ciudades limpias y con gente, aunque no particularmente hospitalaria, de buenos modales.  Muchas transacciones las hice bajo acuerdo verbal, sin requerimiento de firmas o tarjetas de crédito por adelantado, o sea como era en occidente hace cincuenta años.

Por ejemplo, renté un apartamento y al final pude haberme robado el contenido del mismo, pues el dueño solo tenía de mí mi número celular temporal.  Los choferes de los minibuses inter-ciudades, tendían a guardar los fajos de efectivo (la mayoría de las transacciones son hechas en efectivo) en el visor, evidentemente porque no había peligro de robo.

Hoy no tengo gitanos en la ruta, así que voy a dejar mi billete aquí arriba.

Los idiomas oficiales del país son el bielorruso y el ruso. De hecho el bielorruso solo existe en forma escrita, pues casi nadie lo habla, ni siquiera a nivel oficial.  Esto es solo un reflejo del status quo post independencia, ya que el estado consideró que una política de bielorrusificación (o sea de de-rusificación)  no era de beneficio para nadie.

A diferencia de Ucrania e incluso la Rusia de antes de Putin, Bielorrusia nunca privatizó plenamente las ramas estratégicas de su economía o las grandes empresas.  El estado sigue controlando dichas ramas en su totalidad, o como accionista mayoritario.  El estado controla los medios principales de difusión masiva y el banco central.  La ley permite a extranjeros comprar y poseer todo tipo de bienes raíces, salvo la tierra, la cual solo pueden arrendar del estado, un requisito indispensable de soberanía.

Bielorrusia tiene superávit comercial y la deuda pública es moderada, al 35% del PIB.  El país heredó de la URSS una infraestructura ligada a Rusia y sus líderes consideraron que era prudente y beneficioso mantenerla.  Parte de los beneficios es que Bielorrusia recibe gas y petróleo de Rusia a precios preferenciales.  El país es parte de la Unión Económica Euroasiática, junto a Rusia y otros países ex soviéticos, una unión arancelaria tipo UE, con planes de tener moneda común para el 2025.

EL presidente Alexander Lukashenko gobierna desde 1994, o sea para los estándares occidentales es un autócrata.  Los ONGs occidentales virtualmente no existen y gracias a eso, el país no ha sufrido revoluciones de colores. Los símbolos y monumentos soviéticos, a diferencia de Ucrania, siguen todos en pie.  Esto no es una expresión de marxismo-leninismo, sino más bien una expresión de tradicionalismo.

Por suerte o por desgracia, los 70 años previos a la independencia fueron soviéticos y esa es la tradición y cultura reciente que la nación conoce.  Divorciarse de ella solo implicaría crear un vacío, que sería llenado por ((otros)), tal y como pasó en Ucrania y en la Rusia pre-Putin.

Bielorrusia honra y mantiene su pasado reciente.

En resumen, la política autoritaria, independiente y naturalmente pro-rusa, el corporativismo estatal en lo económico, el tradicionalismo y nacionalismo en lo cultural, evidentemente manifiestan frutos positivos, y Bielorrusia, es no solamente una de las naciones ex Soviéticas más prósperas, sino una de las más estables y crecientes de Europa en lo económico, y la más sana en lo socio cultural.

De más está decir que ((Occidente)) odia a Lukashenko y a Bielorrusia, siendo ambos objetos del ataque constante.  Un ejemplo de ello es el otorgarle recientemente el premio Nobel junto a $972,000 a la oscura escritora Svetlana Alexievich, cuyo principal talento es el tener la etiqueta de disidente por su crítica de  Putin y Lukashenko.

Según Alexievich, Rusia y Bielorrusia, siguen siendo el Gulag. La UE asiente.

Ucrania

Ucrania, con 42 millones de habitantes, era la zona más rica la antigua URSS.  Su fértil suelo negro la hizo por siglos el granero del mundo.  Posee innumerables recursos naturales y poseía la mayor concentración de la antigua industria soviética.  Por ejemplo, uno de los gigantes aeronáuticos de la URSS, la empresa Antónov, productora del avión de carga más grande del mundo, el An-225 (figurado en el filme “2012”) está en Ucrania, aunque en proceso de liquidación.

An-225, el avión más grande el mundo.

Sin embargo desde la independencia, la economía y estabilidad social de Ucrania han solo ido en caída. El PIB se ha mantenido inferior al promedio de todas las antiguas repúblicas.  Los ucranianos emigran por miles cada año, la indigencia, la prostitución, las drogas y el declive demográfico aumentan anualmente.  Veamos la política que ha llevado a esta situación.

Ucrania compitiendo con África en PIB per cápita.

Ucrania privatizó todos los sectores de la economía al mejor postor.  Todo lo importante fue vendido a oligarcas mayoritariamente judaicos o a empresas extranjeras.  Gran parte de las industrias privatizadas fueron desmanteladas y vendidas por partes.  Aunque de forma indirecta, la posesión de tierra por extranjeros fue permitida.

Las cooperativas agrícolas fueron desmanteladas, la tierra siendo dada a los campesinos. Pero estos sin recursos y logística, la dejaron sin producir o la vendieron o rentaron por centavos a oligarcas o extranjeros, quienes se enfocan en monocultivos intensivos y no tradicionales como el maíz, agotando la tierra.

Desde la independencia, de forma gradual, se implementó una política de ucrainización, lo que de hecho es una política de de-rusificación, o sea de divorcio de sus últimos 300 o 400 años de historia.  El primer precedente fue establecido durante la perestroika del masón Gorbachev.

En 1989 se legisló que el idioma oficial de la RSSU sería el ucraniano, aunque al ruso se le dio estatus equivalente.  Previamente no existía idioma oficial. Ambos idiomas eran iguales ante la ley, aunque de hecho el ruso tenía primacía. Durante los primeros 13 años de independencia muy poco cambió y el ruso conservó su primacía en la vida diaria y su paridad en situaciones legales, gubernamentales o educacionales regionales.

Todo cambió a partir de la revolución naranja del 2005 y se acentuó con el golpe de estado judaico del 2014, ambos financiados desde ((occidente)).  El estado se enfrascó en una antinatural política anti-rusa que quebrantó los lazos económico-culturales naturales y tradicionales del país.  La proporción de escuelas ucranianas contra rusas, cambió de 50/50 en 1991 a 82/18 in 2010, exclusivamente a expensas de la conversión de escuelas rusas.  La educación superior fue establecida solo en ucraniano.  Se establecieron cuotas requiriendo de las estaciones de radio un porciento mínimo de canciones en ucraniano.

Se le prohibió el acceso a la red de cable del país a los principales canales rusos y eventualmente decenas de canales televisivos rusos, así como filmes o incluso artistas fueron prohibidos.  Fueron bloqueados las populares redes sociales (VK), motores de búsqueda (yandex) y proveedores de correo electrónico (mail.ru) rusos.

El rechazo de Ucrania de su pasado reciente se manifiesta en monumentos abandonados.

Otra manifestación de esta política fue la holocaustización de la hambruna soviética de inicio de los 1930s.  La política oficial soviética hasta la perestroika fue de minimizar la cantidad muertos y el alegar que la misma no fue intencional, si no causada por la política de colectivización forzada, aunque aquí no discuto si este fuel caso o no.  Lo pertinente es que, la mejor evidencia indica que murieron más rusos que ucranianos.

El gobierno naranja en 2005 declaró el Holodomor , o sea la versión ucraniana del evento, como genocidio contra la nación ucraniana y pasó una ley prohibiendo la negación del mismo.  Cuando el presidente rusófono Yanukovich declaró en 2010 que es injusto alegar que el Holodomor fue una acción solo contra Ucrania pues otras naciones también sufrieron, la facción pro-occidental rápidamente lo acusó de Negación del Holodomor.

La mejor evidencia de la falsedad y politización de la versión oficial es, aparte de las cifras infladas de muertos y su enfoque desmesurado en Ucrania,  que la misma no menciona a los verdaderos culpables, los judíos en control de la URSS, y divierte todas sus acusaciones hacia los rusos. El Holodomor hace constantes alusiones comparativas al holocausto judaico y como buen discípulo del mismo, le da estatus de víctima a Ucrania y de victimario a Rusia o sea está diseñado para fomentar la división entre ambas naciones.

La capilla del Holodomor , moderno centro anti-ruso, construida junto al Monasterio de las Cuevas, histórico centro pan-ruso. Hillary Clinton bendice el altar en 2010

Toda “religión” necesita monumentos y el gobierno de la revolución naranja rápidamente construyó uno al Holodomor.  Curiosamente lo hizo justo al lado del santuario ortodoxo más importante de toda Ucrania y posiblemente de todo el mundo ortodoxo ruso, el Monasterio de las Cuevas de Kiev, el cual está bajo la jurisdicción del patriarca de Moscú. El museo muestra una exposición de fotos dramatizadas de las víctimas, lo cual en sí es propaganda y no historia,  de una tal Ksenia Piliavska.  Piliavska es un apellido de origen polaco y típico de judíos.

Pabellón fotográfico de historia dramatizada dentro del santuario prueba de forma objetiva los efectos del sadismo ruso sobre la población ucraniana.

El Monasterio de las Cuevas de Kiev, tiene en su territorio un museo bajo la jurisdicción del gobierno.  Uno de sus pabellones se llama Los Duques de Ostroh: Dimensión Europea de la Historia de Ucrania.  La exposición ensalza el pasado europeo de Ucrania durante la ocupación lituano-polaca,  incluyendo las victorias militares de los Ostroh contra los moscovitas.

Los Ostroh, de origen ruso y ortodoxo, eventualmente terminaron siendo católicos.  El nombre y contenido de la exposición insinúan que Rusia y el pasado ruso de Ucrania, no son Europeos y por ende inferiores.  Curiosamente los aportes culturales y científicos de los rusos en general y de los ucranianos en particular, son mucho más numerosos que los de los lituanos.

El pabellón está patrocinado por una ONG del empresario lituano-ucraniano Robertas Gabulas, así como por la embajada lituana, y por implicación, la ((Unión Europea)). El monasterio es un lugar que celebra el común origen y religión de los eslavos orientales ya que fue fundado y se convirtió en el símbolo que es, en la época cuando la Rus de Kiev era una sola.  El museo claramente tiene un mensaje contrario.

En fin, una guerra sin cuartel contra los intereses, costumbres y bienestar de la mayoría de la población, en aras del abstracto concepto que una nación sin idioma propio no es nación y bajo la suposición que los lazos con Rusia son atrasados y esclavizadores y por ende con occidente avanzados y liberadores.

El resultado de la rotura de los lazos naturales con Rusia en 2014 fue el aceleramiento de la caída económica y la polarización del país.  El descontento se manifestó en la emigración masiva y en la secesión de las zonas ruso parlantes de Crimea y Donbáss.

Adopción de eslogans masónicos en Kiev. Las cadenas son rusas, por supuesto.

En mi opinión, esta política antinatural existe principalmente debido a la intromisión y financiamiento de occidente.  Solo la minoría de Ucrania occidental, los judaicos,  así como nuevos políticos carreristas, se benefician de esta política disruptiva.  El principal beneficiario son los ((EEUU)) que lograron una nueva fase en su estrategia de circunvalación y aislamiento de Rusia, a través de su clásica política de divide y vencerás.

En 3 de abril de 2017, el grupo islámico Batallón Imam Shamil perpetró un ataque bomba en el metro de San Petersburgo, Rusia, matando a 15 personas e hiriendo a 60. La supuesta “amistad histórica” entre los musulmanes daguestanos y ucranianos empezó en el 2005, no hay registros previos de ella. Es un mito judaico para dividir a los eslavos orientales.

He estado en Kiev varias veces, una durante la era soviética y tres en la post soviética, en 2000, 2004 y 2018.  Las tres primeras veces nunca escuché el ucraniano en la calle.  En 2000 y 2004, vi mucho ucraniano escrito, pero lo oral seguía siendo en ruso.  En 2018 ya noté mucho ucraniano hablado, sobre todo entre la juventud y entre inmigrantes rurales de aspecto no eslavo que controlaban los supermercados, pero el ruso seguía predominando.  Estuve también en un pueblo de 72 mil habitantes a cuatro horas de Kiev.

Es conocido que durante los últimos cientos de años de su historia el ucraniano era el idioma del campo, y el ruso el de la ciudades.  La familia que me acogió era ucraniana y algunos de sus miembros ni siquiera hablaban ruso, aunque eso no fue problema para entendernos.  Lo que me llamó la atención fue que en el centro del pueblo, el idioma prevalente en la calle seguía siendo el ruso.

Izquierda: Mapa lingüístico. Rojo: Ruso. Amarillo: Ucraniano literario. Naranja: Ucraniano no literario, o sea, mezclado con ruso. Derecha: Mapa político de las elecciones de 2010. Votos por el candidato pro ruso ganador en azul y los (((nacionalistas))) en rojo. Notar correlación entre lengua, fronteras históricas y política.

Resumen

En fin, Bielorrusia mantuvo lo mejor del sistema previo: corporativista de estado en lo económico, nacionalista y tradicionalista en lo cultural.  Los lazos tradicionales y naturales con Rusia, así como con el pasado reciente, se mantuvieron.  Esto permitió que el país y la élite nacional no cayeran bajo el control de ((depredadores occidentales)).  Los resultados son claramente positivos.

Ucrania lo vendió todo al mejor postor resultando esto, no solo en el debacle económico, sino que intereses extranjeros o ligados al extranjero se atrincheraran en el país.  Estos intereses explotaron la tímida política de ucrainización inicial y la convirtieron en un vendaval anti ruso, polarizando al país y divorciando a Ucrania de sus mercados y socios naturales.  El resultado es claramente negativo.

¿Porque es este tema relevante para nosotros los hispanos?

Hoy, la única nación blanca independiente del poder judaico, es Rusia.  Salvo el período inicial soviético, Rusia siempre fue una nación fuerte e independiente.  Veamos las posibles razones de esto.  Los rusos desde la edad media tardía, siempre tuvieron un poder central fuerte y no se entregaron a divisiones regionales o dialectales.

Salvo el intermezzo soviético, siempre estuvieron dirigidos por una ideología precisa y creacionista, no sujeta a modernismos y ligada a la conciencia étnica, o sea la ortodoxia.  Los judíos, los masones, los banqueros internacionales, no tenían espacio en Rusia.  Como resultado, surgió uno de los imperios blancos más grandes e influyentes de la historia.

El imperio español pudo haber perdurado de similar forma.  Lamentablemente, la infiltración judaica y masónica nos llevó por otro camino.  Nos dimos a divisiones regionales y dialectales.  Adoptamos la democracia, símbolos e ideologías suministradas por el enemigo.  Y esto aplica a toda Europa.  Como resultados estamos divididos y perdidos.

Tenemos que estar listos para regresar a un poder central fuerte y a una ideología histórica e inmutable. Tenemos que decirle no a cualquier movimiento secesionista debilitante.  Tenemos que estar listos para expulsar o segregar a los extraños.  Y tenemos que estar claramente del lado de Rusia y sus aliados, en su lucha contra nuestro enemigo común.

Somos españoles, somos europeos, donde quiera que hayamos nacido.

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