El Sexto Mandamiento – El adulterio es la corrupción de tu propia sangre

Emilio Mola
El Daily Stormer
5 Agosto, 2018

En Éxodo 20:13 de la Septuaginta griega (LXX), encontramos el sexto mandamiento¹ , el cual está repetido en el Nuevo Testamento en Romanos 13:9 así como en otros versículos (comparar con Mateo 5:27, Lucas 18:20, Marcos 10:19, Jacobo {Santiago} 2:11, etc.).

O sea, inmediatamente nos percatamos que este mandamiento se menciona explícitamente tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. La razón es que Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre (Heb. 13:8). Con Dios no hay cambio ni sombra de variación (Jacobo {Santiago} 1:17).

Obviamente este sexto mandamiento es muy importante. En la mayoría de las traducciones de la Biblia, Éxodo 20:13 y Romanos 13:9, son traducidos como: “No cometerás adulterio”, sin embrago dichos pasajes se deben de traducir como: “No adulterarás” o aun mejor, según el contexto como: “No mestizarás.”

Para muchos, hay una gran diferencia entre ambas traducciones, aunque como veremos, esto se debe principalmente a la deliberada degeneración de la etimología de la palabra adulterio. En la Septuaginta griega (Antiguo Testamento) y en el Nuevo Testamento griego hay dos palabras en cuestión: οὐ μοιχεύσεις (oú moijeúseis).

Mi abuela siempre me dijo que cometer adulterio es un pecado.

En la Vulgata latina, Éxodo 20:13 se traduce como non moechaberis y Romanos 13:9 como non adulterabis. La palabra latina moechaberis es una forma declinada de moechari, una transliteración del griego μοιχεύω (moijeúo), y es de poca importancia etimológica ya que su significado es meramente dependiente de lo que la palabra griega significa.

Sin embargo, lo que es importante es adulterabis, una forma declinada de la palabra adultero, ya que esta es la palabra latina mas frecuentemente usada en la Vulgata y otros lugares para traducir la palabra griega μοιχεύω (moijeúo).

La palabra griega οὐ (oú) y la palabra latina non son simplemente partículas negativas traducidas como no. Por eso, las palabras a definir para determinar la traducción correcta de Éxodo 20:13 y Romanos 13:9 son la palabra griega μοιχεύω (moijeúo) y la palabra latina adultero.

En primer lugar, para definir la palabra μοιχεύω (moijeúo), consultemos un comúnmente usado y disponible diccionario², el Diccionario Teológico del Nuevo Testamento, editado por Gerhard Kittel y traducido al inglés, por Geoffrey W. Bromiley. Tengamos en cuenta que Kittel fue un renombrado estudioso alemán del griego y es tenido en alta estima por la comunidad académica incluso hoy en día.

Gerhard Kittel, teólogo nazi (literalmente)

Bajo el registro de la palabra μοιχεύω (moijeúo), se da la siguiente definición: “de la entremezcla de animales y personas o de razas diferentes.”

Esto por supuesto, es la clásica definición de mestizaje. Así que el griego del Nuevo Testamento y el griego de la Septuaginta confirman que la traducción No mestizarás es correcta.

Estos caninos tuvieron sexo extramarital, por lo que su crío es ilegítimo.

La comida también puede pecar.

Ahora que hemos definido el griego, ¿qué tal hacerlo con la Vulgata latina? Para esto debemos definir la palabra latina adultero, y debemos hacerlo usando el mejor diccionario de latín actualmente disponible y el estándar entre los estudiosos de ese idioma, El Diccionario de Latín de Oxford:

“Mezclar (una sustancia, clase, tipo, especie) con otra, adulterar: dañar la pureza o fuerza de, dar variedad de apariencias a, cambiar…corromper, degradar.” Una vez más, cuando esto es aplicado a personas, obtenemos mestizaje. Así que encontramos un antiquísima concordia entre el latín y el griego.

La adulteración con antropoides, produce antropoides mestizos, o adulterados.

Por lo tanto, usando dos de las más respetadas obras de referencia disponibles en relación al griego bíblico y el idioma latín, y simplemente buscando las palabras en cuestión, encontramos que estos versos en la Biblia son, de hecho, una explícita prohibición contra la mezcla racial.

Para cualquier persona intelectualmente honesta, la anterior definición debe ser más que suficiente para convencerse que la Biblia clara y explícitamente prohíbe la mezcla racial. Exactamente por esto la coalición del mal está tan en contra de una verdadera y literal traducción de la Palabra de Dios.

Si la traducción “No mestizarás” es incorrecta, entonces las dos obras de referencia antes citadas, ciertamente dos de los mas prestigiosas de su tipo disponibles, son también incorrectas. Cualquier estudioso legítimo del griego o latín estaría de acuerdo con estas definiciones; aquellos que discrepen han dado sus espaldas a la ciencia legítima y deberían dejar de ser hipócritas y admitir que no creen en la Biblia, en vez de seguir tratando de cambiar lo que la misma dice.

Mucha gente simplemente buscará un diccionario que define las palabras mencionadas como adulterio, y entonces ignorantemente suponen que adulterio se define como infidelidad matrimonial y simplemente olvidan las dos definiciones anteriormente citadas.

Para comprobar idiotez y deshonestidad intelectual de esta gente, los animo a leer La Sexta Ley de Dios, donde examino en detalle la etimología de las palabras griegas y latinas comúnmente traducidas como adulterio, las formas en que estas palabras fueron usadas en otra literatura griega y latina y en pasajes claves en la Biblia, y el explorar como la red de mentiras en referencia a estas palabras ha sido tejida a través de la degeneración del lenguaje.

La información presentada es indisputable y no sujeta a debate: O somos intelectualmente honestos y la creemos, o sufriremos la suerte de los falsos o de los que cubren falsías.

1: Este es el Sexto Mandamiento en la Septuaginta Griega, pero en el corrupto Texto Masorético Hebreo, lamentablemente la base de la mayoría de las biblias occidentales,  el mismo es el Séptimo Mandamiento.

2: Toda cita de diccionarios presentada son traducciones del inglés por el autor

3: Artículo basado en The Sixth Law of God de V.S. Herrell

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