VÍDEO: NO ME TIRAS MI POLLO, COÑO – Ladrón uruguayo intenta robar una pollería, recibe una paliza comunal

Luis Castillo
El Daily Stormer
3 agosto, 2018

Hace unos días, nos enteramos de que todo el público español no tiene la fortaleza testicular para ni siquiera quejarse en voz alta cuando bandidos terroristas bloquean sus caminos en un intento de extorsionarlos.

También aprendimos, por el volumen de anos rajados en los comentarios, que la mayoría de ellos probablemente ni siquiera entiendan qué es esto, y apoyarán activamente a los bandidos incluso mientras los bloquean en su camino entre sus colmenas de apartamentos y sus colmenas de oficina, incluso cuando interrumpen su búsqueda diaria de dinero plástico para financiar las diversiones privadas de su sociedad en descomposición.

Mientras tanto, en Uruguay, ni siquiera se puede robar una pollería sin recibir una paliza comunal mientras la policía mira con aprobación implícita.

El País:

Un hombre y una mujer llegaron en una moto a un comercio ubicado en el kilómetro 3 de Camino del Andaluz. Era la hora 13:00 del domingo y ya quedaba poca gente en la pollería. Apuntaron a los clientes, entre ellos varios niños. Exigieron la recaudación. “Dame la plata o te quemo”, gritó el hombre. Ella fue más delicada: “Entreguen la plata que no les haremos nada”.

Hmm, otro intento de extorsión ilegal. Supongo que si esto hubiera sucedido en España, la gente probablemente habría dicho: “Sí, señor, por favor, tome mi dinero, mis pollos y mi hija, muchas gracias, señor.”

Carlos, el dueño del comercio, le ordenó a su hija que les entregara todo y con disimulo apretó el botón de pánico. Se llevaron $ 1.800. Huyeron por un camino vecinal y en la carrera se dieron contra una zanja. Cayeron al suelo y corrieron hacia una cañada cercana.

En un abrir y cerrar de ojos, al menos 100 vecinos salieron detrás de los delincuentes, según estima Carlos. En la corrida, el asaltante se dio vuelta y disparó sobre la turba que lo perseguía. Tiró del gatillo dos veces. Salió un tiro, el otro quedó en la recámara.

Si un centenar de personas te persiguen, y tienes seis balas en tu revólver, realmente no vas a ayudar a tus probabilidades de supervivencia disparándoles. Más vale que sigues de correr. Al disparar, simplemente los cabrearás, y harás que quieran sacarte una mierda y arrancarte uno de tus ojos.

Debido a la dudosa legalidad de sacar la mierda de ladrones, no estoy seguro si puedo escribir “Apoyo este 1488%”. Pero, déjenme decirlo de esta manera:

No siento la necesidad de criticarlo.

Parecería que lo que está reduciendo los niveles de testosterona del público español (píldoras anticonceptivas y flúor en el agua potable municipal, plásticos, lácteos, sedentarismo, etc.) no está sucediendo en esta parte de Uruguay, y los hombres aún siguen sus instintos naturales para proteger a su comunidad de la extorsión.

En eso aparecieron los policías. Llegaron de las seccionales de Pando, Toledo y de la Policía Nacional de Tránsito. Los uniformados también tiraron pero la pareja no se entregó. En determinado momento, la mujer fue capturada y el hombre se tiró al agua. Los vecinos siguieron buscando al delincuente.

Cuando los vecinos lograron detener al rapiñero lo golpearon de forma feroz, según se pudo observar en una serie de tres videos que se hicieron virales ayer. En uno de ellos se puede ver a un grupo de hombres vestidos de civil, junto a un curso de agua, que llevan a un sujeto herido y atado.

En el segundo video se observa cómo lo colocan contra la orilla y lo golpean. Le pegan patadas y puñetazos en la cabeza.

“Mi hijo chico de dos años estaba adentro, perro, perro”, gritó un hombre mientras golpeaba con un zapato al ladrón.

Este hombre debe haber sido un nazi literal por querer golpear a alguien que había amenazado a su hijo. ¿No sabe él que los buenos goys solo pagan a los ladrones y dicen “gracias”?

Gracias, señores.

Cuando lo van a subir, un hombre pide que se lo dejen. Lo hacen. Le practica un submarino. El ladrón pide que lo suelten. Alguien indica que le peguen en la espalda. Lo hacen.

En otro video se ve el final de la paliza. “Ya está gurises, ya está”, dice un hombre uniformado y con chaleco antibalas y, junto a un civil, se lleva al delincuente. Llueven los insultos y golpes. El maltrecho rapiñero sangra por un ojo. Fin del video.

El rapiñero está internado en estado delicado. Tiene custodia policial. Cuando salga del centro asistencial tendrá que responder por la rapiña y el disparo hacia la multitud.

Me parece que ya respondió, pero bien – que lo haga otra vez.

Ayer la fiscal de Pando, Silvia Lovesio, solicitó a la juez Patricia Ferreira la homologación del acuerdo con la cómplice del rapiñero. Tras un juicio abreviado, fue condenada a tres años de penitenciaría por rapiña especialmente agravada.

Se trata de una joven de 19 años de edad, primaria absoluta y menor relativa, según explicó a El País la fiscal Lovesio.

Ayer, mientras el móvil de Canal 12 transmitía desde el lugar de los hechos, se acercó una mujer que se presentó como Vanessa y dijo ser la esposa del rapiñero. “Yo fui al hospital de Pando y lo vi: no tiene forma en la cara, ya perdió un ojo y le fracturaron todos los huesos de la cara. No puede ni hablar. Ahora está en el Maciel grave”, dijo. “Que pague por lo que hizo, pero no así”, aseveró.

Estoy de acuerdo con la esposa del ladrón.

Lo debe pagar así:

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