El País: Rascarse la barba es un micromachismo

Fernando Guerra
El Daily Stormer
8 julio, 2018

El panfleto judeofelador “El País” publicó en su día una lista androfoba con supuestos micromachismos basándose en su concepción judeo-bolchevique y culturalmente marxista del mundo. Ahora, las redes sociales vuelven a traer la lista.

El País:

Pocas interacciones humanas hay tan aparatosas como un abrazo entre dos amigos, esa forma de estrujarse el uno al otro y aporrearse mutuamente la espalda, ese sonoro forcejeo, más propio de una velada de lucha de la WWE, constituye una coreografía que raramente vemos en chicas, lo cual da a entender que para muchos hombres tiene algo de masculino.

Dado que no hay nada objetivamente viril en un abrazo (por efusivo que sea) como tampoco lo hay en pasearse por ahí sacudiendo las llaves del coche o sentarse con los pies encima de la mesa —las mujeres podrían hacer todo eso igual de bien si se lo propusieran; la cosa es que no se lo proponen—, nos hemos preguntado qué significan en realidad esos curiosos hábitos que pertenecen al campo de los estereotipos machistas y que igual habría que ir arrinconando.

A continuación, la lista de micromachismos publicada y un pequeño análisis.

Abrazarse dando fuertes palmetazos en la espalda

“Estás demostrando tu fuerza, que eres su amigo, pero que eres muy macho como para expresarlo de una forma más delicada”. “Saludarse así te da una identidad masculina: si lo hace una mujer seguramente se enfrentará a comentarios despectivos de que ‘parece un macho’. Y a un hombre que no da la mano con fuerza se le dice ‘qué blandito eres’. Es una exigencia para el hombre, que tiene que mostrarse fuerte para no ser criticado. Son micromachismos, pequeños estereotipos que en un género se permiten y en el otro, no, y lo único que hacen es acentuar las diferencias entre géneros”.

Las mujeres no lo suelen hacer porque no son MACHOS, como dice el artículo, es un instinto natural del hombre, como cuando los cachorros se muerden entre ellos jugando. No se demuestra la masculinidad entre hombres, eso tiene otro nombre… ANOFLOJOS. Venga, ahora la respuesta gafa-pasta para los pseudo intelectuales de “El País”:

Yo pienso que podría ser que las palmadas y los golpes tuvieran un fin primitivo de aceleraran la circulación de la sangre o que animaran al compañero a “espabilarse” y continuar haciéndolo igual de bien, como cuando se cabalga a los caballos y se les golpea con la fusta. Algo que la mujer no podría igualar por su condición física, ademas de su no necesidad de hacerlo, pues era el hombre quien ejercía este rol frente a las amenazas.

Juguetear con las llaves en la mano

Un juego de llaves vale aproximadamente 1,25 euros, ¿Qué sentido tiene alardear de ellas ondeándolas mientras entramos en un bar o esperamos a nuestros hijos a la puerta del colegio? “Cuando lo hace un hombre joven quiere mostrar que tiene coche, un elemento discriminativo positivo”, opina García Huete. “En la etapa adulta tiene que ver más bien con estar nervioso, a no ser que el llavero sea de Mercedes, Lamborghini o Ferrari. En ese caso, su propietario quiere que sepamos qué coche tiene”, añade el especialista.

Nosotros aquí usamos este.

La forma común circular de los llaveros anima al jugueteo continuo, se da más en los hombres que en las mujeres, ya que estas conducen menos estadísticamente que los hombres aún teniendo coche. Dicho acto es común en todos lo seres humanos, tanto en grupo como en solitario. Es por lo tanto una distracción mental, ya que, si no, no lo haríamos en solitario también. Las mujeres también lo hacen, pero ellas, por ejemplo, lo hacen con el pelo, se lo tocan mucho o se hacen rizos, serán microfeminismos supongo. Decir que es por chulería machista opresora por querer enseñar el Ferrari, es como decir entonces lo mismo de las mujeres cuando muestran sus vestidos, su bolso o su collar de perlas. Una estupidez detrás de otra. Esto es por un apego materialista y por demostrar tener poder adquisitivo. ¿Dónde vas? Manzanas traigo.

Sentarse con las piernas muy separadas

Uno no es un auténtico macho alfa si no se sienta despatarrado en el sofá o en el metro, bien cómodo y relajado. Quizá porque sabemos lo que un estudio de la Universidad de Arizona (EE UU) confirmó: que una postura relajada en mujeres se percibe como “informal”, mientras que en hombres se percibe como “dominante”. Por si fuera poco, un estudio de la Universidad de California (EE UU) sostiene que una pose expansiva aumenta las posibilidades de ligar. “Es un ejemplo de metacomunicación: signos que se dan que no tienen una relación directa con lo que estamos diciendo; conductas aprendidas que durante mucho tiempo han estado reforzadas y que tienen que ver con lo que alguien te está intentando transmitir, pero que no te puede decir de forma directa, en este caso virilidad.

Esto es algo ya ampliamente desmontado, se debe básicamente a los testículos, se que algunos intentan hacer ver que somos iguales, pero creerme, aunque suene muy nazi-fascista-opresor, los órganos reproductores masculinos son diferentes a los de las mujeres. Normalmente siempre te van a poner de ejemplo las fotos donde los hombres salgan con las piernas mas abiertas de lo normal, en plan que un poco más y se parten por la mitad, formas que incluso los hombres alucinamos cuando nos las enseñan. Anda que no he visto chonis con los pies en alto en el autobús. Microfeminismos, ¿Donde hay que denunciar?

Los pulgares en el bolsillo del vaquero

Los pulgares dentro del cinturón (o del bolsillo) los otros dedos apuntando a la zona genital. “Eso es exhibicionismo. Viene a decir: ‘Yo soy un señor y tengo aquí mi cosa”, asegura García Huete. Por lo general, esta pose a lo John Wayne suele ir acompañada de unas piernas que descansan simétricas y muy separadas. “Bien asentadas en lo que consideras tu territorio y tu dominio”, describe. Allan Pease, en su libro Body language (“Lenguaje corporal”, 1981), lo define como “la exhibición de cortejo sexual más agresiva de todas”.

Esto es gente que ha estudiado una carrera mínimo, lo digo por que en el artículo salen sus nombres y sus titulaciones, aunque claro, viendo el panorama social global, este tipo de carreras supongo que habrá bajado en reputación, ya que son epicentros del pensamiento único ¿No?… ¿No? Vaya… ¿Así que esto ahora sube puntos decís? Que bien.

Es físicamente imposible introducir otros dedos en el hueco de los vaqueros que no sean los pulgares de las manos sin que nos molesten y con el objetivo de descansar las manos, ya que la posición que obtendríamos, sería anatómicamente molesta. Es por esto que se usan los pulgares o directamente toda la mano, pues son los más separados y encajan perfectamente en dichos agujeros del pantalón sin causarnos molestias debido a su formación natural, además, son los únicos que nos permiten “colgar” el resto de la mano, que, involuntariamente, para las mentes enfermas, “señalan a los testículos diciendo: eh, aquí está mi cosa”.

Rascarse el mentón o la barba

“Tocarse el mentón aparece en situaciones reflexivas, y tiene que ir acompañado de una mirada al vacío”, explica el experto. La cosa cambia cuando lucimos barba. “El vello facial es un elemento de masculinidad: es lo que diferencia claramente a los hombres de las mujeres. Al rascarla o acariciarla lo que estamos es remarcando esa virilidad”.

Esto es acojonante, si no tienes barba si puedes, si tienes barba ya es otra cosa. La mayoría de hombres no se van rascando la puta barba por la puta calle o en grupos, se suele hacer más bien cuando estas solo y puede servir para reflexionar ya que de una manera u otra te estimula. Las mujeres tocan continuamente sus puntas del pelo, Y SOLO LAS TIENEN ELLAS, microfeminismo.

Hacer crujir los dedos

Esto lo hemos heredado del hombre primitivo. “Hay muchos vestigios ancestrales que, dependiendo del contexto o el medio, pueden reproducirse en mayor o menor medida. Hacer crujir los dedos, estirarlos y encogerlos o cerrar los puños son gestos previos a la pelea. Significan: ‘Estoy dispuesto a pelear”, señala García Huete.

Es decir, que es algo inherente a nuestra condición de hombres, ya que siempre hemos sido los que peleaban y los que debían prepararse para tales actos, no las mujeres, como intentan algunos pseudo-historiadores hacernos creer. Se tiran por la borda ellos mismos los argumentos. ¿La culpa entonces sería de las mujeres por ser unas p*tas cobardes y dejarnos solos peleando? Esta gente está hecha m**rda de la cabeza.

Chocar las manos

Una cosa es estrechar la mano de otra persona, y otra zarandearla entrelazando los pulgares o chocar las palmas al más puro estilo give me five. “Se da entre amigos, como símbolo de pertenencia al clan. Son gestos similares dentro de un grupo determinado”, señala García Huete.

¿Cuanta gente conocéis que haya pasado la adolescencia y se salude chocando los cinco y zarandeando las manos a lo bestia? ¿Pocas verdad?. Cuando se hace suele ser puntualmente por alguna broma o algún momento de mucho animo para descargar adrenalina o tensiones acumuladas. Si hablamos del saludo estándar de darse la mano, las mujeres en muchos países del mundo también lo hacen, es la manera aceptada mundialmente para esto. El saludo estandarizado entre los jóvenes de darse la mano o chocarla de forma chulesca es producto de películas de hollywood, concretamente se origino entre los negros de países como Estados Unidos, ahora es común por ser lo cool y lo malote, es decir, una moda, no un micromachismo natural.

Caminar al estilo ‘Fiebre del sábado noche’

La secuencia inicial de Fiebre del sábado noche (1977), en la que Tony Manero (interpretado por John Travolta) se pasea —se pavonea— por las calles de Brooklyn, botando rítimicamente y balanceando exageradamente un brazo (en el otro lleva un bote de pintura), ha quedado grabada a fuego en la mente de muchos que no saben caminar de otra forma. “Ese pavoneo está relacionado con el cortejo, de cara a las mujeres”, indica García Huete. “De cara a los hombres, les está diciendo: ‘Soy muy chulo, voy sobrado”.

Joder, si andar así es ser viril, estos de “El País” deben de ser maricones como mínimo. De todas maneras, venga va, decirme también que los hombres van andando como en el vídeo… es una contradicción en si misma, pues las mujeres también tienen su forma de andar cortejando, de hecho, más mujeres que hombres andan chulescamente, solo que la forma del macho es haciéndose se ver más fuerte y grande y la de la hembra es siendo más coqueta para “levantar pasiones”, como por ejemplo, con los movimientos de cadera que vemos que hace la chica en el propio vídeo. Estos inútiles solo van a por un sexo, el masculino, son tan tontos y tan cerrados mentalmente, que no pueden ver que son cosas naturalmente naturales, valga la redundancia, y que la mujer las hace instintivamente igual para buscar pareja.

Remangarse el bañador

Multitud de varones han sido avistados en playas y piscinas equipados con un bañador tipo pantalón, que sin embargo remangan hasta darle la forma de un turbo (solo que con más volumen). Si querían unos muslos morenos, ¿por qué no se compraron un slip de competición? “Los slips no siempre están bien vistos: para algunos están pasados de moda. Por eso se compran el boxer. Remangárselos puede ser una acción de chulería. También hay gente con complejos, que se siente más segura con los bultos que se forman”.

No. Se remangan -normalmente- para tomar el sol, no para enseñar pierna, eso lo hacen mayoritariamente las mujeres para pavonearse y llamar la atención. Otro microfeminismo mas. Lo mejor es que no se dan cuenta de que, explicando que los hombres compramos boxers por que los slim están pasados de moda, están desacreditando sus propios panfletos.

Poner los pies encima de la mesa

¿Recuerdas la famosa foto de la cumbre del G-8 en la que Aznar y Bush comparecen tirados en un sofá con los pies encima de la mesa? Algunos jefes recrean la postura en sus despachos (preferiblemente en presencia de sus subordinados), y quien más quien menos es lo primero que hace cuando llega a casa después de un duro día de trabajo. Aunque los días de trabajo también son duros para las mujeres, y ellas no lo suelen hacer. “Indica comodidad y distensión: estamos compartiendo un momento de colegueo. Y también confianza, porque es algo que solo puedes hacer en un entorno en el que te sientes cómodo”, apunta García Huete.

De nuevo, es una interpretación culturalmente marxista, en donde todos somos iguales. Los diferentes sexos tienden a comportarse diferente, aunque la mujer este socialmente cohibida a ser femenina, igualmente, en su casa, cuando no mira nadie, se estira y se pone cómoda, aunque no igual que el hombre, lo que nos demuestra una vez más que es una cuestión natural, no social. El león se comporta de una manera distinta a la leona, incluso en las “formas”. Por cierto, no creo que ningún jefe recree esa postura frente a sus empleados, resta seriedad y demuestra comodidad y superioridad, independientemente del sexo. Es un: “Yo puedo ponerlos y tú no porque soy tu jefe” no un: “Soy un macho alfa que me las f*llo a todas”. Cuando estas mucho tiempo sentado, como en oficinas, levantar los pies es un instinto natural para favorecer la circulación, normalmente se hace cuando estas solo. ¿A quién le demuestras la masculinidad?

Saludarse diciendo “hola, crack”, “qué pasa, monstruo”

“Es una forma masculina de expresar admiración, cariño o apego hacia otro hombre”, define el psicólogo. Al tratarse de referencias que vienen del mundo del fútbol o el cine de acción, se dan más en hombres que en mujeres.

De nuevo, la forma ancestral del varón modifica su forma hasta nuestros días, no puedes decirle nunca a una mujer “que pasa crack”, “que pasa monstruo”  o “que pasa bestia” porque no puedes imaginártela defendiendo la casa de un oso salvaje con sus manos desnudas, por muchas películas que veas en la televisión.

En definitiva, todo esto sucede así porque los hombres son DIFERENTES a las mujeres, estos problemas del siglo XXI parten de la base de un marxismo cultural y su hijo predilecto; un relativismo erróneo. No están estudiando sobre algo para comprobarlo, están haciendo que encaje en su versión de los hechos, ya que, según estos tipos, se ha demostrado ampliamente que somos iguales y todo es una construcción social (mentira obviamente) ergo tienen que ser micromachismos per se.

El País:

La biología me la paso por los cojones.

La ciencia me la paso por los cojones.

El Darwinismo no por que lo dice la tele.

y no pienso f*llar, hasta que no me salga de los coj*nes.

Perfecto, el rey es mi padre.

En sus paj*s mentales todos somos iguales, cuando en realidad sabemos que no hay nada igual en este mundo. Ellos juegan en su liga, en una liga mental que luego en la realidad no concuerda con sus ideas y por eso entran en conflicto, para eso fueron inventadas por (((ellos))).

Ahora los PUTOS LEONES de África van a ser también unos putos machistas de mierda porque estiran las patas y se sientan como si fueran los dueños del lugar majestuosamente. ACTUAN ASI POR QUE SON MACHOS. Las preguntas esas que tenéis en la cabeza de por que la hembra es por naturaleza delicada y recatada y el macho fuerte y guerrero se las hacéis a Dios o a la ciencia o a todas juntas, depende de lo que creáis, pero por favor, no os las hagáis entre vosotros basándoos en el marxismo cultural pateando siglos de historia y ciencia porque parecéis cada día más tontos que el anterior.

Un león de las Hitlerjugend entrenado en una sociedad heteropatriarcal para ser micromachista.

El País, buen periódico; mejor persona.

El País es muy cercano a Israel, esto es algo ya que tiene tiempo, yo diría que es el periódico que mas cercano es.

Yo me pregunto una cosa…

“El País”, es un buen nombre pero… el país, si… ¿Pero que país?

Que nos concreten un poco porque el nombre da lugar a equivocaciones.

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