Pedro Sánchez sube el precio del diésel a los obreros españoles para pagar la sanidad a ilegales

José González
El Daily Stormer
28 junio, 2018

Los autónomos con furgoneta deben de estar muy contentos. Si han votado mugre, que lo disfruten.

El que fuera el partido de los obreros españoles, acaba de anunciar que subirá el precio del diésel a los obreros españoles, para financiar la sanidad de ilegales, entre otras medidas.

El Mundo:

El diésel será más caro. El Gobierno quiere dar un impulso a la fiscalidad medioambiental y subirá el impuesto especial que lo grava tras comprobarse que es más contaminante que la gasolina, según han publicado distintos medios que en los últimos días se han hecho eco del programa económico del PSOE. La subida será, de 9,55 céntimos de euro por litro.

La gasolina tiene actualmente un impuesto especial de 40,25 céntimos por litro, y el gasóleo, de 30,7 céntimos. Según el rotativo, el Ejecutivo calcula que la equiparación de ambos impuestos supondría una recaudación adicional de 2.140 millones de euros.

Nos dicen que es para combatir el cambio climático. O lo que viene a ser mearnos en la cara, y decirnos que llueve.

La mayor recaudación se traduciría, según cuenta el diario, en más gasto disponible para actuar contra el cambio climático, y por tanto en un mayor compromiso con la transición ecológica de la economía.

Hace solo unos días, sin embargo, se dio a conocer que el coste de las medidas que tenía previsto aprobar Sánchez costaría una cifra muy similar: 2.500 millones de euros.

El Economista:

En apenas 17 días de Gobierno, el presidente Pedro Sánchez ha efectuado una batería de promesas cuyo coste asciende, por ahora, a 2.500 millones de euros. El restablecimiento de la sanidad universal, la futura eliminación de los copagos farmacéuticos o la decisión de suprimir peajes se han adoptado sin una sola medida de ajuste compensatoria y sin tener en cuenta a la Comisión Europea, que ya ha advertido que España incumplirá este año su meta de déficit y deberá acometer un ajuste estructural de 6.500 millones el próximo año.

De esos 2.500 millones, cerca de la mitad se destinará a cubrir la sanidad de gente que ha entrado ilegalmente en nuestro país. Gente en muchos casos analfabeta, que no solo no aporta nada económicamente, sino que depende completamente de las paguitas que financiamos los obreros españoles.

El Economista:

El Gobierno anunció el viernes la aprobación en seis semanas de un real decreto para recuperar la Sanidad gratuita para todos los extranjeros en nuestro país, incluidos los inmigrantes sin papeles, lo que el nuevo Ejecutivo socialista denomina recuperar la Sanidad universal. Esta prestación le puede costar al Gobierno cerca de 1.100 millones al año.

Español, ¿qué se siente al tener menos derechos que un negro que ha llegado en patera?

Yo soy español, y os lo digo: siento mucha rabia.

Con apenas el 20% de los votos, Pedro Sánchez ha conseguido llegar a presidente de Gobierno, con un ejecutivo que solo incluye al PSOE. Esto, nos dicen, es democracia.

Cuando te apoya el 98% de la población, sin embargo, es una dictadura. Todo depende de si tu agenda es compatible o no con los intereses políticos judíos.

En España, desde el inicio de la crisis, cerca de un millón de jóvenes han tenido que abandonar el país en busca de trabajo. Y lo hicieron con los papeles en regla, muchos también con contrato en mano. Tampoco pudieron hacerlo de otra forma. Porque ellos no tienen derechos humanos, ellos no son negros.

Nuestros abuelos se pudren en residencias sin personal, apagándose léntamente entre sus propios excrementos. Los que pueden valerse por sí mismos, sobreviven como pueden con pensiones miserables; algunos tienen que rebajarse a buscar comida entre la basura. Mientras tanto, un negro llegado en patera que no habla español, que no trabaja ni tiene intención de hacerlo, cobra el doble y el triple que españoles que han cotizado toda su vida en la seguridad social. Porque nuestros abuelos no tienen derechos humanos, ellos no son negros.

Tampoco tienen derechos humanos los españoles que aún no han nacido. Cerca de 100.000 pasan por la trituradora al año. Esto en un país con una tasa de natalidad en mínimos históricos. Y para solucionarlo, no nos ofrecen ayuda a los españoles. En vez de eso, abren nuestras fronteras sin preguntarnos –solo en 2017 dejaron entrar a medio millón de colombianos, venezolanos y marroquíes-, y nos reemplazan por extranjeros. Porque nosotros no somos negros, y no tenemos derechos humanos.

Y por último, la clase más explotada por los partidos progres: el obrero español. El que tiene el privilegio de trabajar en España, se parte el lomo cinco días a la semana, a veces siete, con horarios que hacen inconcebible cualquier vida familiar. A pesar de las duras condiciones laborales, pocos llegan a fin de mes. Antes de la treintena, la mayoría depende económicamente de sus padres. Independizarse es un sueño, comprar un hogar y fundar una familia, una quimera. Pero el obrero español no tiene derechos humanos, no es negro.

Por mi parte, Pedro puede seguir rizando el rizo: que abra las fronteras, que remueva los huesos de Franco, que ilegalice la historia. Cuanto más violen nuestros derechos, mancillen nuestra historia y escupan sobre nuestra identidad, mejor. Tanto mayor será la reacción. La ventana de Overton ha comenzado a virar a la derecha, y todo indica que va para largo.

Los españoles estamos despertando en masa, solo hace falta echar un vistazo a los comentarios de las noticias. El distanciamiento que existe hoy entre españoles y comisarios de la dictadura progre es máximo. Quienes han estudiado historia, saben bien cuánto duran los Regímenes que pisotean de esta forma a quienes dicen representar.

Esto no va a quedar así.

España es un pueblo muy orgulloso. Desgraciadamente, solemos tardar más que otros en reconocer a quienes quieren destruirnos, y en actuar en consecuencia. Pero cuando lo hacemos, nuestros enemigos huyen al infierno.

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