Rojo con envidia ante el matrimonio del Príncipe inglés con una mona de la selva, Macron publica un vídeo de sumisión interracial con su esposa y un supermodelo africano

Luis Castillo
El Daily Stormer
31 Mayo, 2018

Emmanuel Macron miró su televisión profundamente perturbado.

Suecia, Alemania, Dinamarca, Inglaterra y Francia fueron sentenciadas a una brutal carrera hacia el abismo, cada una desesperada por ser el páramo más infernalmente multicultural de lo que una vez fue una gran nación europea. Suecia, por supuesto, había alcanzado niveles absurdos de autodesprecio. No tenían experiencia en tratar con verdaderos extranjeros, gracias a la naturaleza fría e inhóspita de su tierra y las montañas y el mar que los había separado del mundo no blanco.

Los suecos podrían demostrar autodesprecio de calidad, pero no de gran escala. Nunca fueron realmente una gran nación. Alemania, sin duda, había abrazado el fraude de las pagas a los turcos y los camiones de paz de una manera que los franceses nunca lo aceptarían.

Pero, eso es parte del desafío, ¿no lo ves?

El párpado y la mejilla derecha de Macron comenzaron a temblar.

Francia había sido derrotada, una vez más.

Los ingleses habían logrado lo que Macron solo podía soñar: un acto de desprecio por su propia historia y su gente, no desde una posición de debilidad, como una Alemania quebrada con una voluntad extranjera aún impuesta sobre ella, sino desde una posición de victoria.

Suicidio después de la victoria.

El mundo entero celebró y lloró de alegría al ver circulando por el desagüe el legado de los legendarios reyes de Inglaterra, y contemplaba la pérdida de sus genes conquistadores al útero estéril de una envejecida mulata estadounidense, una cortesana profesional con unos cuantos años encima y gastada de sobreuso. 

Esto fue una obra maestra, una caída desde un lugar más alto. Representaba un mayor sacrificio, por lo que el señor Moloch le daría su favor a Inglaterra y apartaría sus ojos de Francia.

Pensamientos torcidos de venganza se dieron vuelta en su cabeza.

El lado derecho de su boca se curvó hacia atrás en una media sonrisa enfermiza y retorcida.

Un plan se había formado en su mente. Establecería a Francia como el mayor sacrificio al multiculto, a través de un espectáculo de autolesión racial que superaría incluso la imagen del príncipe Harry girandose torpemente hacia la hembra babuina-híbrida cuando ella se desfiló y se enfrentó no a él, sino al sacerdote negro.

Pero tendría que hacerse de la manera francesa. Tendría que ser artístico, absurdo, y en el caso de Macron, extremadamente homosexual.

Tendría que hacer un increíble video falso de parkour.

Él propagaría un video de sí mismo, su esposa, y a su país, sometiéndose racialmente a un negro guapo con una reputación superheroica y ojos sin luz ni fuego.

Pero primero, tenía que hacer la apertura, la “escena de la historia preludio” que a nadie realmente le importa como la justificación teórica de esta grotesca escena de sumisión interracial entre él, su esposa de 65 años, y el negro.

Sí, su esposa tiene 65 años. Él tiene 40 años. Ella podría fácilmente ser su madre. No tienen hijos.

Imagína ser tan enfermo en la búsqueda del poder, que te casarías con una bruja esteríl solo para obtener más. Eso muestra el pensamiento a corto plazo, y hace que Macron se vea como un pequeño coño inmaduro sin un plan de juego a largo plazo. Eso es más o menos lo que es. Porque adivina qué, Macron? Tal vez subiste un poco más alto, pero no tienes heredero ni dinastía.

Y tienes que despertar junto a una mujer que se parece a tu abuela por la mañana, si es que ustedes dos duermen en la misma cama. ¿Quién sabe qué está pasando allí realmente? Ella debe ser una perra igualmente malvada, hambrienta de poder, para sacrificar su propio útero al diablo como lo ha hecho.

Putin todavía está montando supermodelos por lo viejo que sea.

¿Por qué eres tan beta, Macron?

Mira los ojos congelados de este pequeño maricón. Él es claramente un psicópata.

Inmediatamente, los guionistas presidenciales planearon una obra de cuatro actos, en la que el negro sería glorificado en el primer acto, preparando el escenario para la humillación continuada del pueblo francés en los actos subsiguientes.

Decidieron hacer un video falso del parkour generado por computadora, en el cual mostrarían al negro haciendo increíbles y audaces actos de habilidad. Para probar si esto funcionaría, crean un video conceptual y lo colocan en Youtube para ver si pasaría la prueba de Turing. Pasó. Nadie en los comentarios parece haber notado que fue generado por computadora.

Estamos viviendo en un nuevo tiempo. De todos modos, después de probar esto con videos realmente geniales, decidieron que el público no merecía un gran entretenimiento, pues su actor haría sola una escalada bastante mediocre y poco impresionante que cualquier joven de su estatura debería poder hacer.

Sería como decir, “Francia ni siquiera es capaz de esto”.

Cualquier joven de su estatura debería poder hacer una escalada así.

Esto, por otro lado, es realmente una escalada impresionante, y es algo que la mayoría de los hombres jóvenes y atléticos no podían hacer. Yo no podría escalar como este tipo indio, nunca fuí capaz, y jamás podré hacerlo. Claramente es un maestro de su arte, y las fuerzas especiales militares deberían enviar a algunos muchachos a aprender su técnica y enseñarla a la próxima generación de escuadrones de la muerte.

Por supuesto, no estoy avergonzado de no ser un maestro escalador. Casi nadie que no sea hijo de un escalador maestro o un asesino debería avergonzarse de no ser un maestro escalador en su propio rito. La gente debería avergonzarse, sin embargo, si los hombres franceses no pudieran realizar la hazaña mediocre en el primer acto de la humillación racial de Macron, aquí.

Como primer acto, el simbolismo era claro: un hombre débil y frágil debajo de la camisa roja, luchando por levantarse, pero fallando. Era el símbolo del propio Macron, y su propio sentimiento de inadecuación sexual, debido a su matrimonio estéril con una bruja chupasangre.

Muy por encima de la cabeza de Macron, el negro superior ascendió, hasta un bebé, que estaba colgando de un balcón por alguna razón, mientras que un tipo gordo del Medio Oriente alzó el brazo del bebé, evitando que el bebé se cayera, con una mujer detrás él.

¿Por qué el árabe no levantó al bebé?

El gordo árabe claramente lo está sosteniendo ahí sin levantarlo. Un bebé no podría sostenerse solo por tanto tiempo, se caería. Los bebés son débiles.

¿Por qué el árabe no levantó al bebé?

Por su simbolismo, entiendo perfectamente por qué Macron pondría los símbolos del Islam, la feminidad, y su cría en lo alto, en el balcón, debajo de él, en la camisa roja, ya que está justo por encima de los franceses, que están en la parte más inferior. Si solo hubiera un miraret en la parte superior, un billete de un dólar en el cielo y el reino del infierno brillando en lugar del sol, hubiera sido una alegoría perfecta para la pirámide de valores de Macron.

El ascenso del negro es un símbolo del ascenso del negro en la sociedad francesa, hasta el estatus de clase protegida que disfrutan los árabes y las mujeres.

Tiene sentido como alegoría, pero simplemente no tiene sentido como una exhibición artística de la vida real.

¿Por qué el árabe no levantó al bebé?

¿Hay un significado más oscuro y oculto para esto?

“Si permites que los negros se eleven, los árabes dejarán de matar a tus hijos”.

Esperaba alguna propaganda política convincente, pero aquí obtuve una película de arte francesa muy abstracta y conceptual. Estos putos maricas franceses, lo juro por Dios, simplemente no pueden ayudarse a sí mismos. Tienen que ser artísticos, extraños y absurdos. Esto es como el cubismo de las noticias falsas.

Aquí hay algunas otras buenas preguntas:

¿Todo esto se simula con el software?

¿Quién es el hombre que sostiene el brazo del bebé? ¿Quien es la mujer?

¿Cómo llegó un bebé a estar colgando así?

¿Es eso realmente un bebé? ¿Muestra signos definitivos de no ser una muñeca?

¿El tipo en el video es realmente este chico de aspecto de supermodelo?

Nunca vemos su cara tan bien en el video.

Dicen que es este tipo.

No sé si lo creo. El video no proporciona ninguna evidencia real de que sea este negro con su aspecto de supermodelo y cadena de oro. No hay evidencia real de que sea el mismo tipo. ¿Quién sabe?

De todos modos, como críticos del teatro de sumisión racial, no deberíamos ser tan duros con esta inconsistencia de la trama. Debemos recordar que el verdadero espíritu del acto está en la segunda parte, la denigración de Macron, y el primer acto solo sirve para prefigurarlo. La gente no suele ver este tipo de películas para la historia de todos modos, si sabes a qué me refiero. Solo quieren ver la acción caliente.

En el segundo acto, Macron se preocupó por la fuerza y ​​la potencia del ídolo negro, y lo convirtió en un ciudadano de Francia, y le ofreció un trabajo como bombero.

Después de limpiar sus botas con la lengua, en vivo frente a todo el país, mientras no parpadeaba durante doce minutos incómodos, pronunció la inexistencia de su propia gente en el logro máximo de la desesperada ironía francesa jamás conocido.

Francia es una voluntad, y el señor Gassama ha demostrado a través de la acción que él la tiene.”

En otras palabras, “Tú no existes, tu nación no existe. Tu nación es un concepto y este concepto ahora está en manos del negro. Él es más francés que tú. No tienes hogar, y tus nietos no tendrán patria.”

Cuando Jean-Paul Sartre concluyó su obra de teátro infernal con la frase, “L’enfer, c’est les Autres“,  “El infierno son los Demás“, pensó que había cometido el abuso más desmoralizador y desesperado del espíritu humano de lo que era capaz de hacer el arte moderno francés.

Hazte a un lado, Jean.

No hay fondo en el vacío, tonto dramaturgo. Solo existe la caída.

“¡Y serás tú quien lidere la caída!” susurró la misteriosa voz en el oído de Macron, mientras soñaba con una caída fría, larga, interminable, hacia la presión aplastante de los profundos helados del mar nocturno.

Macron se despertó, su cuerpo temblaba de lujuria perversa.

“Sí, Francia es una idea”. susurró la voz. “Y las ideas pueden olvidarse”.

El negro, mientras tanto, saludaba con la mano sobre la hoja de papel mágica que le había dado el supremo gerontofílico, humillando al público francés con la baratura de la “libertad” por la que murieron sus antepasados.

La “libertad” por la que murieron sus antepasados.

Debido a la desorganización de su mente y la incomprensibilidad de su acento, su abogado / cuidador francés / lo que sea asumió la responsabilidad de decirle al público francés lo valiente que era y lo orgulloso que estaba del gobierno de él. En otras palabras, eran exhuberantes de que África era para los africanos, y que Europa también era para los africanos. En lo profundo del infierno, Satanás mismo se regocijó por la inversión de la realidad natural.

Macron solo miraba.

No quería nada más que agarrar el cuerpo más alto y fuerte del negro y decirle: “Sí. Destruyenos.”

Quiero que me lastimes.

El acto final de su théâtre macabre concluyó con el mensaje inicial con gran marcha y fuegos artificiales. Era como decir: “Los franceses son indignos de ser sus propios bomberos. Son débiles, incapaces de hacer una escalada relativamente simple. No tienen la fuerza ni la voluntad de ser héroes cotidianos.”

Así que le dio un cómodo trabajo público al negro, donde obtendría un trabajo cómodo del que nunca podría ser despedido, probablemente trabajando 30 horas a la semana y recibiendo un mes de vacaciones en la distopía social poscompetitiva de Francia.

Ahora son los franceses quienes pagarán su pensión, pensó Macron.

Y él se rió.

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