Detienen en Austria a miembros de Movimiento Identitario por oponerse al reemplazo étnico

José González
El Daily Stormer
16 Mayo, 2018

En Europa ya no podemos confiar en las leyes. Si te opones a las políticas de reemplazo étnico, el Gobierno siempre encontrará el modo de perseguirte legalmente.

The Local:

Fiscales austríacos anunciaron cargos penales el lunes contra 17 miembros del “Movimiento Identitario” de extrema derecha (IBO) conectados a varias de las actividades del grupo en los últimos años.
El fiscal estatal de la ciudad de Graz dijo que 10 miembros prominentes del grupo y otros siete “simpatizantes activos” estaban siendo acusados de varios cargos de incitación al odio, asociación criminal, daños a la propiedad y coacción.

Los cargos siguen a las redadas del mes pasado en las casas de varios miembros del grupo, incluido uno de sus líderes, Martin Sellner.

El grupo ha realizado varias acrobacias en los últimos años para publicitar lo que los fiscales denominaron su “ideología xenófoba”.

Es una persecución política en toda regla. Su único crimen es ser “xenófobo”, en un país dominado por un Régimen político endófobo. Uno debe comprender el fuerte antinacionalismo de la UE y su política de reemplazo étnico -para neutralizar los nacionalismos- teniendo en mente que aspira a unir toda Europa bajo un mismo Gobierno. No lo digo yo, lo dicen ellos. Y no parecen tener ningún problema con convertirnos en una minoría étnica, con tal de conseguirlo.

El Movimiento Identitario ni siquiera es “antisemita”. Tan solo dicen querer conservar un hogar para los europeos, oponiéndose a la llegada masiva de musulmanes a Europa. Aun así, eso es suficiente para ser calificado como “organización criminal de ultraderecha” en la prensa convencional, prostituida a intereses judíos.

En los últimos años, han demostrado una alta capacidad de organización; saben financiarse, y son muy efectivos en las redes sociales. Probablemente les conozcas por su “barco xenófobo” en el Mediterráneo, una operación financiada con donaciones con la que destaparon el tráfico ilegal de personas en el Mediterráneo, practicado con total impunidad por numerosas embarcaciones de ONG -financiadas parcialmente por Soros-, que afirman que recoger a negros a dos kilómetros de la costa libia y transportarles hasta Italia es una labor de rescate.

Tienen también células por toda Alemania, y organizan con frecuencia acciones de protesta que son la hostia.

Este es Martin Sellner, líder de Movimiento Identitario en Austria. Es un crack, solo tiene 29 años. Su novia es Brittany Pettibone, conocida también por su activismo antimarxista. A pesar de ser muy moderados en su mensaje, ambos fueron deportados recientemente de Gran Bretaña, probablemente el país más dominado por intereses judíos (exceptuando EEUU y Canadá).

Para entender por qué el nuevo Gobierno de Austria, supuestamente “conservador”, ha decidido perseguir legalmente a Movimiento Identitario, uno debe conocer la enorme presión a la que se ha visto sometido desde el principio.

Los judíos entraron en cólera a finales del año pasado cuando en Austria el partido conservador de Sebastian Kurz -ahora canciller- decidió formar Gobierno con Strache (FPÖ), un partido político de corte nacionalista que se opone a la inmigración masiva. Los judíos no tardaron en organizar su típica campaña de acoso y derribo, con todos los grandes medios internacionales recordando el Holocausto y las pastillas de jabón, exigiendo a Kurz que abandonara su alianza con el FPÖ.

Lo que más me sorprendió de esta campaña de presión es que los judíos participaran directamente. Normalmente dejan a la prensa hacer su trabajo, manteniendo un segundo plano -no les gusta ser señalados con el dedo-. Israel de hecho amenazó con un boicot. ¿Os imagináis que Europa boicoteara un Gobierno elegido democráticamente en Israel por ser nacionalista? Ese es el nivel de chutzpah judía, se creen que tienen derecho a decidir el rumbo político de todas las naciones. Nacionalismo y etnocentrismo para mí, globalismo y multiculturalismo para ti. Eso es lo que entienden judíos por democracia.

Sebastian Kurz es un hombre brillante que ha alcanzado la cancillería con solo 31 años. Al contrario de lo que pueda afirmar la prensa judía, Kurz no es en absoluto de “derechas”, tan solo ligeramente conservador, con tendencias marxistas. Es sobre todo muy diplomático, sabe medir bien sus palabras. Es descrito como “derechista” mayormente por su decisión en 2015 -como ministro de Asuntos Exteriores- de cerrar la ruta de los Balcanes a los invasores. Ese fue su pecado original.

En todo caso, la campaña de presión ha dado sus frutos: Kurz se ha visto obligado a ceder una y otra vez a los judíos. Se reúne frecuentemente con organizaciones judías en Viena -esto lo mencionó él en una entrevista después de que le acusaran de antisemitismo; es una vergüenza que un puñado de judíos pueda ejercer semejante nivel de influencia política, siendo una minoría insignificante-; ha condenado el “antisemitismo” hasta la extenuación, y alaba abiertamente la ley austriaca –Verbotsgesetz– que encarcela a ancianas por poner en duda la cifra de los seis millones. Sospecho que los judíos también han tenido algo que ver con la persecución legal que sufre ahora Movimiento Identitario. O los Juden o la UE. Lo más probable es que hayan sido los dos.

En mi opinión, Movimiento Identitario es ya imparable. La única forma de acabar con los movimientos nacionalistas es rectificando las políticas que motivaron su creación en primer lugar. Si no se detiene el reemplazo étnico, intentar acabar con la reacción identitaria persiguiendo a quienes se resisten a ser multiculturalizados, equivale a intentar apagar el fuego con gasolina. Tan solo van a conseguir publicitar el movimiento de Martin Sellner, reforzando al mismo tiempo la convicción de sus miembros. Porque demuestran lo que venimos diciendo desde hace años: estamos siendo oprimidos. Nosotros somos las víctimas, y no quienes han venido a vivir de paguitas, robar nuestras mujeres, cortarnos el cuello y volarnos en pedazos.

Los judíos creen que silenciando a los disidentes con las leyes contra el “odio” -por decir algo que ellos odian- pueden detener la difusión de ideas. Que pueden contenerlo, como un fuego. Pero el fuego nace en la mente del individuo. Nadie que se ha pasado a nuestro movimiento lo ha hecho simplemente por tropezar con nuestras ideas en Internet. Ellos ya han llegado a unas conclusiones en base a experiencias personales, y cuando tropiezan con nosotros y ven que más gente piensa como ellos, tan solo estamos reafirmando sus experiencias y convicciones.

La ilegalización de ideas es un movimiento desesperado, un último esfuerzo del Establishment por mantener el control. Puede que les sirva para ganar tiempo, pero a medio largo plazo la reacción será mucho más contundente. Después de haber sido expulsados en más de trescientas ocasiones, los judíos deberían saberlo.

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