Chile: Sistema universitario se paraliza, las calles se inunden de mujeres desnudas exigiendo autoridad masculina

Luis Castillo
El Daily Stormer
16 Mayo, 2018

Si intenta obtener una educación universitaria en Chile, tendrá que esperar. Estas rameras necesitan cerrar todo y quejarse de lo oprimidas que se sienten.

El País:

Las luchas mundiales por la igualdad de la mujer han explotado en Chile en las universidades y tienen como protagonistas a las jóvenes. Luego de la muerte por violación de una niña de un año, de un abuso grupal a una mujer de 28 y el destape de las conductas impropias de un conocido director de televisión, las estudiantes universitarias chilenas son la punta de lanza de una nueva ola del movimiento feminista en el país sudamericano. Las movilizaciones comenzaron en abril en la Universidad Austral, en el sur del país, y en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, la institución pública de mayor antigüedad y prestigio, en reclamo por casos de abusos por parte de académicos hacia estudiantes y funcionarias. En cuestión de semanas, sin embargo, decenas de facultades de al menos 15 universidades se encuentran paralizadas o tomadas por sus estudiantes mujeres que exigen una educación no sexista. La fuerza del movimiento va en aumento con el paso de las horas.

Ahora, finalmente entiendo cómo, cuando Chile intentó construir su primer puente levadizo, lo pusieron al revés e hicieron algo que se parece más al arte moderno desesperado que a la infraestructura de transporte.

La generación de ingenieros de mañana está jugando League of Legends, mientras que las clases están cerradas para que estas mujeres frustradas puedan quejarse de cuán sagrado e inviolable es el mismo sexo que regalan todas las semanas a quien sea al hombre más musculoso de Tinder.

“Es un nuevo impulso del movimiento de mujeres en Chile, pero a diferencia de lo que ha ocurrido en otras épocas, ahora se define claramente como feminista”, explica Carmen Andrade, directora de Igualdad de Género de la Universidad de Chile.

¿Chile estaría planeando sentar los bases su futura economía posextractiva sobre los cimientos de la floreciente industria de la Igualdad de Género?

“El problema que está motivando las manifestaciones —la violencia y al acoso sexual que ocurre en las universidades— es profundo y sentido por todas. Existe una suerte de grito y denuncia masiva de decir: ‘¡Ya basta!’ Tenemos Ministerio de la Mujer, leyes de cuotas, pero el problema de la violencia hacia las mujeres en sus distintas manifestaciones persiste y está profundamente enraizado en la cultura“, explica Andrade, en cuya universidad al menos unas seis facultades que están movilizadas.

Comparemos la violencia contra hombres y mujeres en Chile, solo por diversión. De acuerdo con la tabla 2 en la página 21 del informe de 2015 del Ministerio de Seguridad Pública, “Víctimas de Delito en Chile, Diagnóstico Nacional”, los hombres componen el 82,5% de las víctimas de homicidio, el 59,9% de las víctimas de delitos violentos graves, y el 59,7% de las victimas de lesiones.

¿Es el hecho de que los hombres están sobrerrepresentados como víctimas de la violencia un producto del malvado sistema de opresión matriarcal? Leí esto y de inmediato tomo responsabilidad personal o colectiva por esta tendencia, y asumo que somos los sujetos representativos del asesinato debido a nuestro propio comportamiento.

Es decir, supongo que esto es algo que tenemos que resolver por nosotros mismos, y no que tengamos que cerrar todo y llorar a papi Estado para resolver todo por nosotros. Esta es una forma de pensar exclusivamente masculina, y esta es la razón por la cual las masas de mujeres no deben votar ni ser autorizadas a entrar en la esfera pública.

Junto con los casos de abuso de mayor gravedad, las jóvenes han comenzado a destapar el sexismo que viven cotidianamente en las universidades, una expresión del machismo del que son víctimas en diferentes ámbitos de la sociedad. Las estudiantes de Derecho de la Universidad Católica, tradicional y conservadora, se adhirieron esta semana. En una carta firmada por 127 alumnas y que ha seguido sumando adherentes, relataban algunas de las frases que tienen que escuchar habitualmente en las aulas de la facultad.

Entonces, esto no se trata de ser sujetas de violencia, se trata de ser sujetas de sentimientos heridos.

Pobrecitas.

“Señorita, ¿qué hace con ese escote? ¿Usted vino a dar una prueba oral o a que la ordeñen?”.

¿Es sexista decirle a la gente que sea decente? Quiero decir, podría tratar de dar una prueba sin camisa, solo para oprimir a todos los hombres beta con envidia y distraer a todas las mujeres, por el hecho de que hago ejercicio y por lo tanto no me veo como un lápiz delgado o una bola de manteca, como se ve el varon promedio de la universidad. Pero, no haría eso, y si intentara hacerlo, alguien me diría que deje de jugar a ser un modelo de ropa interior. No sentiría que el sistema me oprime mi sexualidad, sino asumiría que estaba portandome como un huevon.

“Hay que exigirles más a las mujeres feas porque las lindas, aunque tontas, igual encuentran marido. En cambio, a la fea y tonta no hay quién la aguante”.

¿Donde está la mentira?

“Señorita, hágame un favor y mejor agarre los cuatro palos que cuesta la carrera [cuatro millones de pesos chilenos] y váyase al mall“.

Si ella solo va a reprobar o convertirse en una profesional inútil, ¿tal vez sea un buen consejo?

“Cuando el hombre ve a una mujer y siente ganas de violarla, no es más que un desorden de sus inclinaciones naturales”.

Ya pues, ¿pero donde está la mentira?

¿De qué se están quejando? Una mujer es asesinada por cada cuatro hombres. ¿Cuál es el problema de género? ¿Están siendo más violadas?

No.

Daily Mail: (inglés)

Más hombres son violados en los Estados Unidos que en mujeres, según cifras que incluyen abusos sexuales en las cárceles. En 2008, se calculó que 216,000 reclusos fueron agredidos sexualmente mientras cumplían su condena, de acuerdo con las cifras del Departamento de Justicia. Eso se compara con 90,479 casos de violación fuera de la prisión.

Hay que reconocer que los Estados Unidos tiene una mayor concentración de presos que Chile, por lo que es más probable que tengan una proporción mayor de hombres violados a mujeres violadas que el resto del mundo, pero vale la pena señalar que la mayoría de los gobiernos ni siquiera se molestan en medir las violaciones en prisión, por lo que datos confiables sobre la circunstancia de Chile no están disponibles.

La violación se considera tácitamente como parte del castigo, lo cual es bastante medieval si lo contemplas. Tanto dentro como fuera de la prisión, es menos probable que los hombres denuncien haber sido violados, y no hay organismos que les atiendan específicamente, ni perras feministas que los recompensen colocándolos en un pedestal.

Si una mujer se emborracha y decide por la mañana que preferiría ser una mártir feminista que una prostituta barata, eso se registra como una violación. Si un hombre va a la cárcel (por publicar libros o lo que sea, jajaja) y una pandilla le saca la mierda y lo retiene mientras una fila de veinte hombres lo infectan con básicamente todo por unos 5 euros cada uno, eso es solo otro día en la vida de un siervo capitalista.

Pero aún así, gritan. Esto, señores, es un shit test.

Básicamente, nos están poniendo mierda para ver cómo reaccionamos, para que puedan evaluar lo que valemos.

Estamos reprobando.

Estas mujeres sufren de extrema frustración e inseguridad psicosexual. Todos los hombres que las rodean son débiles y sumisos, que es lo que creen que quieren, pero la paradoja de las mujeres es que ellas están primordialmente atraídas por hombres fuertes y dominantes, y ninguna ideología puede cambiar su configuración instintiva.

Finalmente están protestando contra la inseguridad que les impone la ideología feminista, pero no son lo suficientemente inteligentes como para darse cuenta de por qué se sienten inseguras. Este sistema las ha convertido en versiones inferiores de hombres, en lugar de permitirles ocupar por naturaleza su propia esfera de existencia, en la cual podrían ser las versiones ideales de ellas mismas.

Estas mujeres están pidiendo ayuda a gritos, reclamando por hombres fuertes que las pongan en su lugar, que las protejan mientras crían una nueva generación de hijos fuertes. Esta es la única manera para que ellas alcancen la felicidad. Si solo cuentas a todas las mujeres verdaderamente felices que conoces, todas tienen matrimonios estables con hijos sanos.

Están cerrando nuestras universidades, agitando sus tetas en las calles, presas del pánico por la falta de orden masculino. Nos están echando mierda porque están disgustados con nosotros, porque estamos dispuestos a recibirla en lugar de ponerlas en su lugar. Nos desprecian por permitirles esto, y lo merecemos.

Es hora de detener esta crueldad contra las mujeres.

Es hora de darles lo que realmente quieren.

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