La hitlermanía crece

Steiner
Daily Stormer
13 agosto, 2017

En un aplastante silogismo de si el sionismo es malo y odia a Hitler, el individuo, intoxicado de tanta mierda, concluye, el sionismo no puede ser bueno, luego Hitler no podía ser tan malo

Los saludos hitlerianos se suceden por todo el mundo, con mayor o menor regularidad/intensidad, acarreando, en ocasiones, consecuencias divesas para quien lo hace, dándoles con ello una indeseada relevancia que el NOM, el Nuevo Orden Mundial odia.

El sionismo, utilizando al NOM como herramienta mundial de dominación, tiene un objetivo claro en Europa: debilitar, someter y esclavizar a los europeos.

Para el NOM no es equiparable el saludo hitleriano con el saludo comunista (que es admisible).

El primero está penado, el segundo no. Esto demuestra la escasa importancia que se confiere a la ideología más atroz que ha asolado la humanidad; el comunismo (promovido y financiado por judíos).

El NOM ha “sentenciado” que viremos a una dictadura mundial neocomunista, y en ello estamos.

Por ello el saludo comunista de puño en alto no está castigado, como tampoco la complicidad de las oenegetas (promovidas por la Open Society de Soros y financiadas por todos nosotros) importadoras de refujetas a partir de sus proveedores, las mafias del lugar.

Pero como en la cabeza y en el corazón del individuo el NOM aún no manda, no resulta extraño que hasta los chinos, en pleno Reichtag (parlamento alemán), se fotografíen haciendo el saludo hitleriano.

Como en Alemania es un delito penado con multa, los detienen, les exigen la fianza para cubrir la misma, y a correr.

Si esos chinos, en vez de hacer eso, hubieran levantado el puño y hubieran lanzado una loa al genocida Mao, nada hubiera pasado.

La UE, herramienta del NOM, nos ha esclavizado. Llegará el momento en que salte por los aires, como los cojones de un judío en en territorio ocupado por Israel.

La última “víctima” del saludo hitleriano ha sido el holocausteado Jeffrey Lord, periodista pro-Trump, que trabajaba para la no menos sionista CNN (esa que paga a refujetas para que se manifiesten contra los “casos aislados” de terrorismo islámico europeo, juntado a cuatro gatos).

En cambio, ya ven, el agente sionista, judío y “socialdemócrata” (más bien neocomunista) Martin Schulz, corresponsable del genocidio europeo, sigue libre.

Hitler vive en los corazones de muchos europeos (siendo un sentimiento, que trasciende nuestro continente europeo), y cada día más, y mayor, como respuesta rebelde a la imposición del NOM.

La Sharía es la herramienta islamista utilizada por los judíos para permitir que los marrones controlen los guetos que tienen ya en Europa.

A esas rebeldes respuestas contribuye el que el personal cada día esté más harto de que los refujetas constituyan guetos donde aplicar la Sharía, como ocurre ya en 62 barrios de Estocolmo (Suecia), hasta el punto que ese pueblo vikingo, gracias a su traidor  gobierno femimarxista, no sólo disculpa las violaciones sexuales de suecas por refujetas, sino que también aceptan (en un ejercicio de traición insólito).

Pero no sólo pasa éso en Suecia, también en Francia, Holanda, Bélgica, Alemania y camino de ello, España).

Una vez más, A.H.T.R (Aldous Huxley tenía razón). El femimarxismo nos habla de constructos, empoderamientos y demás basura terminológica para sus siniestros fines.

Ya ven, ese gobierno sueco, traidor y femimarxista habla con palabras manidas y huecas como libertad (quieren decir opresión blanca), igualdad (quieren confrontación de sexos y demonización del sexo masculino), fraternidad (quieren decir enfrentamiento de sexos) y racismo (quieren decir antiblancos) y resulta que todo repugnante referente nórdico es pura palabrería encaminada a la ejecución ya iniciada del reemplazo poblacional blanco, Plan Kalergi, se llama.

Y si no me creen, piensen y  compruébenlo por sí mismos. No hay mejor lección aprendida que la que uno mismo tiene que sufrir.

El judío se frota las manos con el panorama europeo que tiene ante sus ojos. De nuestro despertar depende inflingirle una derrota de grandes proporciones.

Una vez más, A.H.T.R (Aldous Huxley tenía razón).

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