Reino Unido: negra lloriquea porque “personas de color” le parece una expresión ofensiva

Michael Byron
Traducción de PugKommander
Daily Stormer
12 agosto, 2017

Conozcan a Adebola Lamuye, la persona de la foto de arriba.

Adebola es una mujer africana que vive en su nativa Eritrea. Algunos de los recuerdos traumáticos de su infancia incluyen haber sido testigo del secuestro de sus hermanos por tribus rivales al caer la noche, del asesinato de niños albinos africanos para usar sus órganos como ingredientes en rituales de hechicería y de bebés siendo abusados sexualmente como “cura” para el SIDA.

Hasta el día de hoy ella continúa pasando hambre en un continente marcado por la pobreza, los baños de sangre y el canibalismo.

¡Es broma! Adebola Lamuye es en realidad una periodista del Reino Unido. Y, como la mayoría de los Negros nacidos en un próspero país blanco, ella es a la vez insensible al sufrimiento que sus ancestros soportan al día de hoy en sus tierras natales y desagradecida con sus benefactores blancos que la rescataron de sufrir el mismo destino.

Esta negrita petulante ha publicado recientemente un artículo. ¿Lo central de su contenido?

Que la expresión “persona de color” es demasiado ofensiva.

The Independent

Pongamos una cosa en claro. Yo soy una mujer africana. Yo no soy una “persona de color”.

Martin Luther King Jr. acuñó la expresión “ciudadanos de color” en su discurso de 1963 “Yo tengo un sueño”, y posteriormente ésta se volvió popular entre los activistas sociales de los ´80. Pero el origen de la frase original se remonta a antes de la era de la lucha por los derechos sociales. En 1807 el Acta para la Prohibición de la Importación de Esclavos, una ley federal que establecía que ningún nuevo esclavo podía ser introducido en puerto o lugar alguno dentro de la jurisdicción de los EEUU, describe como esclavos a “cualquier negro, mulato o persona de color”. Es así: “persona de color” es una expresión utilizada para describir a los esclavos.

El hecho de que nosotros los “no-blancos” estemos apilados juntos dentro de una absurda categoría de “personas de color” refuerza aún más la blancura como norma. Ésta nos quita nuestras experiencias individuales y en su lugar decide que el color de nuestra piel es lo relevante.

También hay otra razón por la que esta expresión es tan desagradable cuando se usa para describir a la gente negra. Cuando yo soy llamada “persona de color”, lo que escucho es ser llamada una “persona coloreada” -una frase que sólo recientemente ha caído en desuso y que junto a la palabra que empieza con “N” [nigger], es una de las formas más ofensivas para referirse a una persona negra.

 


¿Saben? Cada vez que leo artículos como éste, en los que Negras consentidas y mimadas del Tercer Mundo, lloriquean sobre problemas del Primer Mundo, me pregunto cómo se comportarían estos negros si fueran esclavos.

Mucho mejor, eso es seguro, me imagino.

Hay una escena en Django sin cadenas de Tarantino en la que el personaje del esclavista, caracterizado por Leonardo DiCaprio, educa a Django (un negro que ha olvidado cuál es su lugar) acerca de la naturaleza servil de los africanos.

A pesar de que Tarantino intenta hacer pasar al esclavista como un ignorante al basar sus argumentos en la “desacreditada” ciencia de la frenología, su mensaje es cierto: los negros son una raza servil y estaban más felices en Occidente como esclavos que como hombres libres, en tanto sus amos fueran benévolos, por supuesto, como lo son en general los blancos.

Honestamente, parecen estar bien cómodos.

Adebola actúa no sólo porque es una consentida de nuestra prosperidad y de la programación judía sobre ella, sino también porque su clase es incapaz de manejar su propia libertad en una civilización avanzada. Como las feministas, estos negros inconscientemente quieren ser puestos nuevamente en línea.

Obviamente, no estamos ya en la posición de que esclavizar Negros en cualquier nación blanca, especialmente en aquellas que no tienen un pasado de ese tipo, sea una buena ida. Los negros necesitan simplemente volver a África y quedarse allí.

Aunque su evolución como esclavos nos ayuda a comprender su comportamiento ridículo y fuera de lugar en el mundo Occidental “libre”.

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